sábado, agosto 26, 2006

Mi frase

Cada uno tiene un papel de actor en un escenario determinado, y lo peor para nuestra felicidad es intentar interpretar un papel incorrecto en un escenario incorrecto. Es vano y perjudicial ser padre en la oficina, así como ingeniero en la casa. Rafael Hernampérez

miércoles, agosto 23, 2006

La frase del día

Un mal escritor puede llegar a ser un buen crítico, por la misma razón que un pésimo vino también puede llegar a ser un buen vinagre. François Mauriac

Decálogo de la serenidad

01. Sólo por hoy, trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver el problema de mi vida de una vez.
02. Sólo por hoy, tendré el máximo cuidado de mi aspecto; trataré de ser cortés; de no criticar a nadie ni pretender disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
03. Sólo por hoy, me adaptaré a las circunstancias, sin querer que las circunstancias se adapten a mis deseos.
04. Sólo por hoy, dedicaré 30 minutos de mi tiempo a una buena lectura recordando que así como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, la buena lectura es necesaria para mi mente y espíritu.
05. Sólo por hoy, haré una buena acción a favor de alguien que solamente yo sabré.
06. Sólo por hoy, haré dos acciones positivas que no sean de mi agrado y procuraré que nadie se entere.
07. Sólo por hoy, seré feliz con la certeza de que se sido creado para la felicidad.
08. Sólo por hoy, haré un programa detallado. Quizás no lo cumpliré íntegramente, pero lo redactaré. Y me cuidaré de dos calamidades, la prisa y la indecisión.
09. Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy, no tendré temores, no tendré miedo a gozar de lo que es bello y de creer en la bondad. Puedo hacer durante un día lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.
"Puedo hacer bien durante doce horas, lo que me descorazonaría si pensara tener que hacerlo durante toda mi vida"

Juan XXIII

martes, agosto 22, 2006

La frase del día

No vivimos nunca, sino que esperamos vivir; y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca. Blaise Pascal

lunes, agosto 21, 2006

Descárgate el libro "El Rincón de la Felicidad"

Ya puedes descargarte el libro "El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz para tu corazón". En él encontrarás todo lo publicado en el blog "El Rincón de la Felicidad": ensayos, relatos, cuentos, reflexiones y frases célebres. 100 páginas de sabiduría y reflexión totalmente gratuitas, y que puedes copiar, imprimir o utilizar en tus obras, ya que está bajo el amparo del Copyleft, y bajo la licencia Free Art License.

Sólo espero, amigo lector, que este libro que en tus manos reposa sirva de guía y de brújula en tu andar por la vida, y que en sus páginas encuentres un remanso de paz y de reflexión para tu noble y agotado corazón.

Descarga del libro en formato electrónico (necesitarás un descompresor ZIP) disponible en:

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A cada momento su ocupación

Durante toda mi vida he intentado abarcar lo máximo posible, queriendo hacer más cosas y hacerlas al mismo tiempo. Durante todo este tiempo he estado empecinado en una misión imposible y perjudicial para mi propia salud y mi propia felicidad, pues cuando fracasaba, mi frustración me corroía el alma como un letal ácido.

He tardado mucho tiempo en darme cuenta y en reaccionar. Me las daba de sabio, cuando en realidad era un necio, por no aprender de mis errores durante tanto tiempo.

Vivir el momento, este momento, no significa hacer todo lo que quieres y concentrarlo en este instante. Eso, sin duda alguna, hará encallar tu barco, pues no puedes llevar el timón y recoger las velas al mismo tiempo. Nadie puede hacer varias cosas a la vez. Nadie puede pensar en varias cosas a la vez. Sólo se puede hacer una cosa en un tiempo, y aunque parezca que sí puede hacerse, sólo verás el efecto prestidigitador de un habilidoso de la simultaneidad, expuesto al riesgo de equivocarse en cualquier momento en que su concentración pierda un momento la sincronización, haciendo caer el resto como un castillo de naipes.

Un malabarista parece hacer mover todas las pelotas al mismo tiempo, cuando, en realidad, sólo una pelota está en su mano a cada momento. Su habilidad en la simultaneidad hace el efecto de que todo ocurre al mismo tiempo. Pero no es así, y en un milisegundo en que falle su concentración, hará caer el resto de las pelotas.

Hasta hace un par de semanas creí que podía abarcarlo todo, que era capaz de gestionar varias cosas a la vez. Pero mi último error ya me hizo ver la luz de mis propias limitaciones. Y empecé a ser feliz. Me di cuenta de que las limitaciones están por algo y para algo. Me di cuenta que ser un prestigitador de la simultaneidad no me daba para vivir, ni me lo agradecían. Me obstinaba en agradar a todo el mundo a la vez, cuando en realidad no me estaban prestando atención.

Durante los últimos seis meses de este año me he desvivido por intentar ayudar al mayor número de personas a través del messenger, al mismo tiempo que trabajaba. Mis responsabilidades adquiridas me "obligaban" a ello. Mi deber para con el prójimo, de ayudarle, de guiarles a un camino seguro, se estaba anteponiendo a otros deberes más fundamentales: la familia y el trabajo. Lo sabía, y, a pesar de ello, creí más importante ayudar a personas con problemas, y que no podía ser egoísta conmigo mismo.

Pero mi habilidad con la simultaneidad no daba para tanto, pues llegó un momento en que ni avanzaba en mi trabajo ni tampoco en mi altruista labor. Lo peor de todo, es que además mi trabajo iba a peor, y mi labor se veía además frustrada por que pensaban de mi que no quería hacerles caso. Me sentía impotente ante un barco que se hundía sin remedio. No me daba cuenta que debía primer poner un rumbo seguro antes de intentar salvar las velas, y así salvar todo el barco.

Hace unos meses escribí (tonto de mí por no acordarme), que cada uno tiene un papel de actor en un escenario determinado, y que lo peor para nuestra felicidad es intentar interpretar un papel incorrecto en un escenario incorrecto. Es vano y perjudicial ser padre en la oficina, así como ingeniero en la casa.

Desde estas líneas pido comprensión a todos aquellos que buscan de mí consejo, que ante todo, y sobre todo, he de interpretar mi papel en el momento y lugar adecuados. En las doce horas que paso en el trabajo debo desconectar el messenger y dedicarme a mi trabajo, y, cuando llegue a mi casa, dedicarme a mi familia. Pero no me olvido de vosotros, y estaré ahí siempre para aliviar la carga de vuestras espaldas, de aliviar el dolor de las heridas de vuestra alma, de escucharos y de daros el mejor consejo. Por favor, escribidme a mi correo electrónico, y me ocuparé en el tiempo y en el lugar correctos, y sabré hacer una mejor labor que nos beneficie a todos.

Cada momento tiene su ocupación. Cada momento es como una pequeña caja que debes llenar con una única cosa. Es inútil llenar esa caja con más cosas de las que puede albergar.

La frase del día

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Agatha Christie

¿Qué son los amigos?

Me ha llegado por correo una reflexión anónima muy interesante y profunda. Espero que os guste.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras a penas vemos entre un paso y otro.
A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.
El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá nos muestra lo que es la vida.
Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros.
Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que iban a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ése da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.
Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.
El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos hace más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

"Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad".

Hoy y siempre... Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

domingo, agosto 20, 2006

sábado, agosto 19, 2006

La frase del día

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren. Arthur Schopenhauer.

El devoto y la prostituta

Este cuento sufí muestra una realidad muy cotidiana, que vivimos diariamente.

Había una vez un hombre devoto que dedicaba su tiempo a la oración y meditación, su objetivo eran las cosas del alma y la búsqueda de la verdad. Sucedió que se mudó a vivir justo enfrente de su casa una prostituta que todo el tiempo recibía todo tipo de hombres. El hombre devoto se sentía enojado e indignado y le decía a Allah cómo podía mandarle algo así, pues esto era motivo para perder su concentración y desviarse de sus plegarias; “una mujer así no merecía ningún tipo de favores”.

Pasó el tiempo y el hombre devoto cada vez sentía más desagrado por aquella mujer. Por el contrario la prostituta se sentía muy honrada y afortunada de que frente a su casa viviera un hombre de condición espiritual, de modo que siempre le agradecía a Allah esa oportunidad de estar cerca de personas de dignidad. Ya que ella se veía obligada por las circunstancias a llevar ese tipo de vida.

Entonces ocurrió que los dos murieron a la vez, pues se produjo un enorme desastre natural y así los dos se vieron frente a la corte celestial. Allí se les dijo: “cada cual somos lo que cosechamos”. Así el hombre devoto fue condenado por no haber vivido su vida con satisfacción y agradecimiento, y además haber tenido sentimientos negativos hacia otros. La prostituta fue salvada, pues ella había vivido su vida con gratitud, aceptación y pensamientos amables hacia los demás.

viernes, agosto 18, 2006

La sonrisa

El más saludable masaje de belleza para el rostro;
el pasaporte al reino de los Cielos;
el ropaje más lindo del alma;
el mejor antídoto contra las preocupaciones;
la canción de los Ángeles;
la seriedad arrepentida;
la oración de los sabios;
la contraseña entre los amigos;
la puerta de la cooperación entre conocidos y desconocidos;
alienta la buena voluntad en los negocios;
acorta el tiempo de la angustia;
crea la felicidad en la pareja y en el hogar;
una clara manifestación de salud mental, emocional y espiritual;
descanso para los fatigados;
calor para los tristes;
luz para los decepcionados;
es como el sol: ilumina, calienta y se irradia.

¿Cuánto cuesta una sonrisa? –Nada.
¿Cuánto beneficio nos puede dar? –Mucho.
¿Qué tiempo dura? –Un instante.
¿Y cuánto perdura en la memoria? –A veces toda la vida.
¿Quién es tan rico que no la necesite? –Nadie.
¿Quién es tan pobre que no pueda regalarla? –Ninguno.
¿Se empobrece el que la dá? –Al contrario, se enriquece.
¿Se puede comprar, vender o robar? –Sólo se puede ofrecer gratuitamente.
¿Y quién es el que está más necesitado de una sonrisa? –Aquél que no tiene ninguna para dar.


"Cuando alguien los insulta o los difama o los ignora, acéptenlo con una sonrisa, ese es el modo del mundo, básicamente ingrato y descortés. Díganse a sí mismos: Me están haciendo un favor, mi fortaleza está siendo sometida a prueba, no debo dejarme llevar por la ira o el resentimiento. Díganse estas cosas estimulantes y quédense serenos, con una sonrisa de triunfo en los labios". Swami Sathia Sai Baba

"Para abrirse camino entre la gente, es más eficaz una sonrisa que un codazo". Fascianelli

"Sonríe siempre, para no dar a los que no te quieren el placer de verte triste, y para dar a los que te aman la certeza de que eres feliz". Anónimo

La frase del día

Ama un sólo día y el mundo habrá cambiado. Robert Browning

Comentario de los lectores

La esperanza es la flor que nace en la desolación, iluminando el camino a tomar, sinn perder la ilusion de un mundo mejor... Un mundo donde gocemos de nuestro verdadero yo. La mayor ceguera del hombre es la de su alma. Ruth Delia Hayer

jueves, agosto 17, 2006

Un amigo

La amistad trasciende por encima de las ideas, de la distancia, del tiempo, e incluso del ciberespacio. Últimamente hago muy buenos amigos, y sé que nunca estoy solo, pensando en que en algún lugar, en este preciso momento, hay alguien a quien no he visto, pero que me desea lo mejor.

Rocío me ha enviado este relato anónimo, que sintetiza de manera impecable lo que es la amistad. Gracias, amiga, de todo corazón.

¡Cuántas veces me habré preguntado en la vida
el verdadero significado de la palabra amistad!.
¡Cuántas veces desafié mis sentimientos
por culpa de mi ignorancia!.
¡Cuantas veces tendré que
preguntarme lo que sé que siento!.
Al descubrir el sentido
de lo que realmente es un amigo.
Pero cuidado, no te confundas,
no mezcles compañerismo con amistad.
Amigo no es aquél con el que mantienes
una relación vinculada con estudios,
deportes u otras actividades.
Amigo no es aquel que te tiene en cuenta
solo para los favores.
Amigo no es cualquiera.
Amigo es aquel que te quiere,
que piensa en ti en buenos y malos momentos.
Amigo es aquel que te sigue,
te guía, te escucha.
Aquél que en las noches solitarias y de tristezas
te despierta con una sonrisa y una nueva esperanza.
El que hace que el amanecer de un frío invierno
se convierta en un canto a la vida.
El que te divierte cuando te aburres.
El que te alegra cuando lloras.
El que te canta para que te duermas.
Y el que te aconseja cuando dudas.
Ese es él, el que siempre esta ahí,
no importa el porqué, pero siempre a tu lado.
En fin, nunca tiene límites, nunca hay excusas.
Aprende a amar y te engrandecerá hacerlo,
y recuerda, hay mucha gente
que no cree en la amistad entre un hombre y una mujer,
pero tú puedes creerlo.
Porque nunca hay límites, la amistad es infinita,
no confundas el vínculo de la amistad.
¡Libérate!
Expón tus sentimientos ahora que el sol no se ha ocultado.
No es tarde todavía, tienes tiempo,
y sobre todo, aprende a creer
que en la vida los verdaderos amigos valen.

Gracias por estar en mi vida…

Aquí tienes a un amigo

La frase del día

Conviene reír sin esperar a ser dichoso, no sea que nos sorprenda la muerte sin haber reído. Jean de la Bruyere

El hombre más pobre

He aquí un cuento sufí que me encanta por su brevedad, sencillez y sabiduría.

Un día, Nasrudín y Tamerlán paseaban por la ciudad. Cuando el emperador pasó junto a un mendigo, le preguntó su nombre.

- Al nacer, mis padres me llamaron Riqueza - contestó el hombre.
- ¡Qué sorprendente que haya resultado que seas tan pobre! - se rió el gobernante.
- Es evidente cuál de vosotros dos es el más pobre - dijo Nasrudín -: el que se ríe de la desgracia del otro.

miércoles, agosto 16, 2006

Los dos enfermos

He aquí un anónimo relato emotivo que me recuerda mucho una experiencia que viví en tercera persona, y que algún día relataré. Espero que os guste.


Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, compartían el mismo cuarto semiprivado del hospital.

A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la tarde, para drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación.

El otro tenia que permanecer acostado, de espaldas todo el tiempo. Conversaban incesantemente todo el día, y día tras día hablaban de sus esposas y familias, sus hogares, empleos, las experiencias vividas durante sus servicios militares y los sitios visitados durante sus vacaciones.

Todas las tardes, cuando el enfermo ubicado al lado de la ventana se sentaba, se pasaba el tiempo relatándole a su compañero de cuarto lo que veía por ella.

Con el tiempo, el enfermo acostado de espaldas, que no podía asomarse por la ventana, se desvivía por esos períodos de una hora, durante los cuales se deleitaba con los relatos de las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua, mientras los niños jugaban con sus botecitos a la orilla del lago. Los enamorados se paseaban de la mano entre las flores multicolores; era un paisaje con árboles majestuosos y, en la distancia, se divisaba una bella vista de la ciudad.

A medida que el enfermo cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco.

Una tarde le describió un desfile que pasaba por el hospital, y aunque no pudo escuchar la banda, lo pudo ver a través del ojo de la mente mientras su compañero se lo describía.

Pasaron los días y las semanas; y una mañana, al entrar la enfermera para el aseo matutino, se encontró con el cuerpo sin vida del señor que ocupaba la cama cerca de la ventana, quien había expirado tranquilamente, durante el sueño.

Con mucha tristeza, avisó para que trasladaran el cuerpo. Al día siguiente, el otro señor pidió que lo trasladaran cerca de la ventana. A la enfermera le agradó hacer el cambio, y luego de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejó solo.

El señor, con mucho esfuerzo y dolor, se apoyó en un codo para poder mirar el mundo exterior por primera vez. ¡Finalmente tendría la alegría de verlo por si mismo! Se esforzó para asomarse por la ventana... y lo que vio fue la pared del edificio contiguo.

Confundido y entristecido, le preguntó a la enfermera qué sería lo que animó a su difunto compañero describir tantas cosas maravillosas fuera de la ventana...

La enfermera le respondió que el señor era ciego y no podía ni ver la pared de enfrente. Ella le dijo ..."Quizás solamente deseaba animarlo a usted"...

Existe una inmensa alegría en poder alegrar a otros a pesar de nuestra propia situación. La aflicción compartida disminuye la tristeza, pero cuando la alegría es compartida, se duplica. Si deseas sentirte próspero, basta con contar aquello que poseas y que no se puede comprar con el dinero.

La frase del día

La envidia es una declaración de inferioridad. Napoleón Bonaparte

lunes, agosto 14, 2006

La frase del día

La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas. Aristóteles

Un fin de semana con Esperanza

Ayer despedí a Esperanza en la estación de Atocha de Madrid. Mientras la observaba subir a su tren desde el otro andén, un doble sentimiento cruzaba mi alma. Doble por ser dos sentimientos compatibles y a la vez enfrentados. Uno triste, por ver partir a una amiga muy especial. Otro alegre, por haber vivido con ella uno de los mejores fines de semana de mi vida.

Hace apenas siete meses conocí a Esperanza a través de Skype, un programa de mensajería y telefonía online. Yo estaba solo en una sala del Abbey National Bank, en Milton Keynes, un pequeño pueblo de Reino Unido. Era un frío y triste día de Enero. Mi proyecto estaba condenado a perecer bajo la oscura influencia de los recortes presupuestarios del BSCH. Estaba muy preocupado, pues hacía apenas dos meses había dejado un trabajo estupendo en Telefónica para embarcarme en una aventura internacional, y estaba viendo que las cosas se estaban torciendo drásticamente, y que en breve podría terminar visitando la oficina de empleo.

Había instalado recientemente Skype, con el fin de poder hablar con mi mujer y mi hija, ahorrando costes de teléfono. Aquella tarde una ventana de Skype apareció en el monitor de mi ordenador portátil, saludándome: "hola???". Aquella única palabra fue la chispa que encendió el fuego de una hermosa y gran amistad.

Yo no era de las personas a las que le encanta "chatear". En todos mis años conectado a la red de redes, nunca me había gustado hablar con nadie, y menos durante el trabajo. Pero aquel día, sin nada mejor qué hacer que devanarme inútilmente los sesos en fútiles conjeturas, contesté.

Esperanza sufre una anorexia nervosa desde hace bastantes años, y en aquel momento sufría una de sus peores etapas, unido a otra serie de problemas más personales. Ella necesitaba hablar de ello con alguien, y confió en mí.

En aquellos momentos yo estaba sufriendo una crisis de identidad. Ya no sabía qué hacer con mi vida laboral y personal. Estaba muy lejos de mi familia, y las perspectivas en mi trabajo no eran nada alentadoras. Había tenido una carrera laboral envidiable, pero no era feliz con lo que hacía. Me faltaba algo, y me sobraban muchas cosas.

Podía haber "pasado" de los problemas de Esperanza. Podía haber hecho "oídos sordos". Podía haber evitado más conversaciones con ella. Podía haber dicho "bastantes problemas tengo yo ya, como para encima tener que cargar con otros". Todo esto es lo habitual y lo normal en la gente: ser egoísta y evitar tener más problemas.

Doy gracias por ser "tonto" y caer en esa red que lanzan esas personas a evitar con sus problemas, en la que te enredan y te atrapan (que nadie malinterprete esta frase, ya que es una ironía).

Así, empecé a ayudar a Esperanza simplemente escuchándola y comprendiéndola. Gracias a que me abrió su corazón, pude conocerla como nadie lo ha hecho, y en ella descubrí a uno de los seres más grandes y carismáticos que he conocido. Dentro de ella había mucho más de lo que el mundo ve.

Por culpa de aquellos que "no son tontos", como yo, de aquellos que no sólo "pasan" de ella, si no que además la critican, la humillan en público, la ponen en ridículo, la evitan e incluso la hacen zancadillas, Esperanza estaba sumida en un pozo, en un remolino autodestructivo, que la hundía más y más, sin autoestima y sin fuerzas para seguir luchando.

A Esperanza le ofrecí mi apoyo, mi amistad incondicional, mi corazón y mi amor (que nadie piense mal). La escuché, la comprendí, la aconsejé, la levanté la moral, hice crecer su autoestima, a confiar en sí misma, a ser más independiente, a atreverse a tomar sus propias decisiones, a "pasar" de las críticas ajenas...

Me gusta escuchar a la gente. Me encanta que me cuenten sus problemas, que confíen en mí. Me encanta sentir sus preocupaciones, sus inquietudes, sus miedos. Me encanta comprobar que al final de estas conversaciones, estas personas se liberan de una gran carga y su atormentada alma recupera aliento y fuerzas. Me encanta dar consejos, o por lo menos emitir opiniones u otros puntos de vista. Me encanta todas esas veces que puedo levantar el ánimo a otra persona que lo tiene bajo mínimos. Me encanta ayudarles, aunque sea escuchándoles, regocijándome en sus penas, apoyándoles, en tenderles una mano amiga. No les voy a solucionar el problema, pero el saber que no están solos en su infierno ya es por sí mismo una gran ayuda.

Esperanza es hoy una mujer distinta a la mujer que conocí aquella fría y triste tarde de Enero. Fue una mustia flor que con un poco de abono, agua y amor, ha rejuvenecido hasta ser la más hermosa del jardín. Y lo demostró venciendo sus miedos, teniendo coraje, cambiando el "chip", queriendo ser feliz. El brillo de sus ojos y la sonrisa de su cara son totalmente distintos. Hoy es mucho más feliz.

La venero, la idolatro y la quiero como a una hermana. Estoy orgulloso de Esperanza, y para mí es un ejemplo a seguir en la vida. Es más, mucho más: es el ejemplo más clarividente que hace honor a su propio nombre.

Siento mucho toda esta literatura, pero quería expresar brevemente aquello que me involucra en la historia de Esperanza, y que gracias a ella comencé a aventurarme en este blog. Después de esta introducción, estaré encantado de comentaros qué hicimos durante este entrañable fin de semana.

Esperanza llegó a Madrid a eso de las nueve de la noche del viernes. La recogí en Atocha, junto con mi esposa y mi hija. Dejamos su equipaje en mi casa, y fuimos a cenar a Xanadú, un enorme centro comercial y de ocio. Estuvimos cenando en un restaurante italiano, y todos disfrutamos de una cena encantadora. Después, fuimos a tomar un refrigerio a una terraza hasta la una de la madrugada. Ya en casa, Esperanza y yo estuvimos hablando hasta las cuatro de la mañana. La verdad es que disfrutamos mucho de esas conversaciones, en las que lo más interno de nuestra naturaleza humana sale, para comprenderlo y reflexionar sobre ello. Cuando se está tan bien, el tiempo pasa volando, y no deseas que se acabe nunca.

El sábado por la mañana fuimos a Madrid. Visitamos el centro, curioseando en las tiendas que hay en la Puerta del Sol y callejando por sus concurridas calles. Después fuimos a comer al Restaurante Las Cuevas del Duque, el cual regenta mi hermano Carlos. Allí degustamos de algunas de las mejores viandas de Madrid (no lo digo porque sea mi hermano, si no porque es así).
Por la tarde tenía previsto ir a la Warner Bross Park, para divertirnos un poco con mi hija. Pero después de tanto paseo, todos estábamos muy cansados.

Al final, como suele ocurrir, tuve que cancelar toda mi planificación para improvisar. La tarde la pasamos descansando en mi casa. Después de cenar fuimos a casa de mi madre, quien hasta la una de la mañana, se dedicó a echarnos las cartas del Tarot. Aunque parezca mentira, lo pasamos genial, ya que acudieron Edu y Alfredo (mis dos mejores amigos), y las sesiones tarotistas se tergiversaron y dieron lugar a unos momentos divertidos y entrañables.

A la una de la mañana dejamos a mi mujer y a mi hija en casa, y fuimos de marcha a una terraza-discoteca, donde disfrutamos de la música, el ambiente, las copas y, sobre todo, de la compañía y de la conversación, hasta las cuatro de la mañana.

El domingo fuimos a desayunar todos, y nos dirijimos a la estación de Atocha, en donde disfrutamos de unos momentos preciosos en el "invernadero", una zona de la estación en la que hay un jardín lleno de palmeras y árboles, muy parecido a una selva, con un estanque lleno de tortugas y nenúfares.

Acompañamos a Esperanza hasta el mismo andén. Nos despedimos con un sentimiento muy bonito.

Vivimos intensamente dos días. Vivimos el momento, disfrutando de nuestra compañía, de nuestra presencia, de nuestro calor humano. Extraímos de cada segundo lo mejor de nosotros mismos, y esa esencia se ha grabado a fuego en nuestros corazones.

Soy feliz.

sábado, agosto 12, 2006

viernes, agosto 11, 2006

Un clavel en un mustio jardín

He aquí un relato encantador enviado por uno de los lectores (gracias, Rocío). No me queda claro si todo el relato es de San Francisco de Asís, o solamente la última frase. Lo realmente importante es su contenido, que encierra una de las claves principales para ser feliz en esta vida. Espero que os guste.

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo...

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino....

Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid...

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa....

La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble....

Entonces encontró una planta, un Clavel floreciendo y más fresco que nunca...

El rey le preguntó: ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?....

La flor contestó:

- Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste querías claveles, si hubieras querido un Roble, lo habrías plantado.... En aquel momento me dije: "Intentaré ser Clavel de la mejor manera que pueda y heme aquí el más hermoso y bello clavel de tu jardín....

Somos esto que somos. Vivimos marchitándonos; nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás, Si yo fuera, si yo tuviera, si mi vida fuera...

Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto, empecinados en no querer ver, que la felicidad es un estado subjetivo y voluntario....

Podemos elegir hoy, estar felices con lo que somos, con lo que tenemos o vivir amargados por lo que no tenemos o no podemos ser....

Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros venimos a hacer. ...

Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible....

- San Francisco de Asís -

La frase del día

La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy. Séneca

jueves, agosto 10, 2006

La frase del día

Encuéntrate y sé tú mismo; recuerda que no hay nadie como tú. Dale Carnegie

¿Buena o mala suerte?

He aquí un cuento sufí que nos enseña algo muy habitual en nuestra traicionera naturaleza. Siempre basamos nuestras explicaciones ante lo que ocurre como buena o mala suerte, y la mayor parte de ellas culpamos a la mala suerte de nuestras desgracias sin poner de nuestra parte para reparar el daño. Yo creo que no existe ni la buena ni la mala suerte, y que en todo, si se tira del hilo, hay una contundente explicación. No hay efecto sin causa.

Había una vez un hombre que vivía con su hijo en una casita del campo. Se dedicaba a trabajar la tierra y tenía un caballo para la labranza y para cargar los productos de la cosecha, era su bien más preciado. Un día el caballo se escapó saltando por encima de las bardas que hacían de cuadra. El vecino que se percató de este hecho corrió a la puerta de nuestro hombre diciéndole:
-Tu caballo se escapó, ¿que harás ahora para trabajar el campo sin él? Se te avecina un invierno muy duro, ¡qué mala suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó algún tiempo y el caballo volvió a su redil con diez caballos salvajes con los que se había unido. El vecino al observar esto, otra vez llamó al hombre y le dijo:
-No solo recuperaste tu caballo, sino que ahora tienes diez caballos más, podrás vender y criar. ¡Qué buena suerte has tenido!
El hombre lo miró y le dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Más adelante el hijo de nuestro hombre montaba uno de los caballos salvajes para domarlo y calló al suelo partiéndose una pierna. Otra vez el vecino fue a decirle:
-¡Qué mala suerte has tenido! Tu hijo se accidentó y no podrá ayudarte, tu eres ya viejo y sin su ayuda tendrás muchos problemas para realizar todos los trabajos.
El hombre, otra vez lo miró y dijo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.
Pasó el tiempo y en ese país estalló la guerra con el país vecino de manera que el ejército iba por los campos reclutando a los jóvenes para llevarlos al campo de batalla. Al hijo del vecino se lo llevaron por estar sano y al de nuestro hombre se le declaró no apto por estar imposibilitado. Nuevamente el vecino corrió diciendo:
-Se llevaron a mi hijo por estar sano y al tuyo lo rechazaron por su pierna rota. ¡Qué buena suerte has tenido!
Otra vez el hombre lo miró diciendo:
-¿Buena suerte o mala suerte? Sólo Allah lo sabe.

miércoles, agosto 09, 2006

La frase del día

La catástrofe que tanto te preocupa a menudo resulta ser menos horrible en la realidad de lo que fue en tu imaginación. Wayne W. Dyer

El círculo del 99

Este es un precioso cuento que nos hará reflexionar sobre nuestra traicionera naturaleza.

Había una vez un rey muy triste, y tenía un sirviente que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz.
Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.
Un día el rey lo mandó a llamar.
-Paje..., le dijo- ¿Cuál es el secreto?
-¿Qué secreto, Majestad?
-¿Cuál es el secreto de tu alegría?
-No hay ningún secreto, Alteza...
-¡No me mientas, paje! ¡He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira!
-No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
-¿Porqué estás siempre alegre y feliz? ¿eh...? ¿Por qué...?
-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. -Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados, y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos. ¿Cómo no estar feliz?
-¡Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar! - Dijo el rey... -¡Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!
-Pero Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría mas que complacerlo, pero no hay nada que yo este ocultando...
-¡Vete, vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.
El rey estaba como loco... No conseguía explicarse como el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.
Cuando se calmó, llamó al mas sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
-¿Porqué él es feliz?
-Ah..., Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo.
-¿Fuera del círculo?
-Así es.
-¿Y eso es lo que lo hace feliz?
-No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
-A ver si entiendo, estar en el circulo te hace infeliz...
-Así es.
-¿Y como salió?
-Nunca entró...
-¿Qué círculo es ese?
-El circulo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.
-La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu paje en el círculo.
-¡Eso, eso...! ¡Obliguémoslo a entrar!
-No es tan fácil, Alteza. -Nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo...
-No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, el entrará solito, solito...
-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-Sí, se dará cuenta.
-¡Entonces no entrará!
-No lo podrá evitar...
-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo circulo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
-Tal cual. Majestad. ¿Estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
-¡Si!
-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro... ¡Ni una mas ni una menos...,99!
-¿Qué más? ¿Llevo los guardias, por si acaso...?
-No es necesario, nada mas que la bolsa de cuero, Majestad, -Hasta la noche.
-Hasta la noche.
Y así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey y ambos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. Allí esperaron el alba.
Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio tomó la bolsa y le pinchó un papel que decía:
“Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre, disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste”.
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse.
Cuando el paje salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía.
El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa... y al escuchar el sonido metálico se estremeció, aferró la bolsa contra su pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y volvió a entrar a su casa.
Entonces, se arrimaron a la ventana para ver la escena.
El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado solo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido sobre ella.
Sus ojos no podían creer lo que veían... ¡Era una montaña de monedas de oro!
Él, que nunca había tocado una de estas monedas, tenía hoy una montaña de ellas a su disposición.
El paje las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas.
Las juntaba y desparramaba, después hacía y deshacía pilas de monedas.
Así, jugando y jugando, comenzó a hacer pilas de 10 monedas.
Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis.... y mientras, sumaba: 10, 20, 30, 40, 50, 60.... hasta que formó la última pila:
¡¡¡99 monedas...!!!
Su mirada recorrió primero la mesa, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.
"No puede ser", pensó. Puso la ultima pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
-¡¡Me robaron -gritó- ¡¡Me robaron, malditos!!
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas...
Vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba.
Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro. "Sólo 99...".
"99 monedas. Es mucho dinero", pensó.
Pero me falta una moneda...
Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo, pero noventa y nueve, no...
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, sus ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes.
El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña.
Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos.
¿Cuánto tiempo tendría qué ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien...?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta.
Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla...
Después, quizás no necesitaría trabajar más...
Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar...
Con cien monedas de oro un hombre es rico...
Con cien monedas se puede vivir tranquilo...
Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.
"Doce años es mucho tiempo", pensó.
Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. (Y él mismo, después de todo, terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello...).
Volvió a sacar las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.
¡¡¡Era demasiado tiempo...!!!
Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender...
Vender...
Vender....
Estaba haciendo calor... ¿Para qué tanta ropa de invierno?
¿Para qué más de un par de zapatos?
Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.
El rey y el sabio volvieron al palacio.
El paje había entrado en el círculo del 99...
Durante los siguientes meses, el sirviente siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche.
Una mañana, el paje entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando y con cara de pocas pulgas.
-¿Qué te pasa?- Preguntó el rey de buen modo.
-¡Nada me pasa..., nada me pasa...!
-Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
-¡Hago mi trabajo! ¿Verdad? ¿Qué otra cosa querría su Alteza..., que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente.
No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor...


Vos y yo, y todos nosotros, hemos sido educados en esta estúpida ideología: “Siempre nos falta algo para estar completos, y solo completos se puede gozar de lo que se tiene”.
Por lo tanto (nos enseñaron), la felicidad deberá esperar a completar lo que falta...
Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca se puede gozar de la vida.
Pero... ¿Qué pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por cien del tesoro, que no nos falta nada?
Que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo “cien” que “noventa y nueve”, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos estúpidos, para que jalemos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.
Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual...
¡Eternamente igual...!
¡Cuántas cosas cambiarían..., si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están...!

domingo, agosto 06, 2006

Lo conseguirás si así lo piensas

Ahí os dejo un par de vídeos de uno de mis artistas favoritos: Jason Becker.

Jason Becker es uno de esos personajes que sólo aparecen una vez en la historia, al igual que Platón, Aristóteles, Leonardo, Mozart, Beethoven, Newton o Franklin (por mencionar unos pocos). Jason Becker era un niño prodigio, tomando como extensión de su cuerpo a una guitarra. Con apenas diecisiete años ya había lanzado discos y hecho giras. Llegó incluso a reemplazar al consagrado Steve Vai. Su virtuismo con la guitarra y su extraordinaria capacidad para componer música, no tenían parangón alguno.
Pero en 1989, cuando contaba con apenas 20 años, le diagnosticaron ALS (Amyotrophic Lateral Sclerosis o mal de Lou Gehrig), una enfermedad degenerativa que va inmovilizando poco a poco los músculos, hasta que quedas paralítico y mueres. Le dieron de 3 a 5 años de vida.

Imaginaros a Jason Becker. Empezar a perder la movilidad, y no poder sincronizar los movimientos de sus manos con la música: lo que más amaba. Fue perdiendo la movilidad hasta mover sólo los ojos y apenas la boca. Peor que morir es ir viendo como te quedas postrado en una silla, y que todo el mundo depende de tí, y que los minutos son eternos consumiéndote en tus depredadores pensamientos. Esta muerte es agónica, angustiosa y tremenda.

Pero Jason Becker no tiró la toalla. No se dió por vencido. No quiso creer que estaba acabado. Se negaba a morir, y que su música muriese con él. Adaptó un ordenador para poder utilizarlo con sus ojos y así componer música. Y su amigo Mat Friedman, su compañero de banda en Cacophony, puso sus manos en la guitarra.

Hoy está vivo, y ha conseguido, increíblemente, ganar terreno a su enfermedad. Su autosuperación le ha hecho llegar a superar la muerte, y quedar por encima de la medicina y de la ciencia.

Jason Becker nos deja un legado muy importante. Una lección de autosuperación y de humanidad. Un vivo ejemplo que nos invita a reflexionar sobre nuestras propias vidas. Nos hace dar cuenta de que somos egoístas, que nos quejamos de todo y no ponemos nada de nuestra parte para superar nuestros problemas. Somos como niños caprichosos que no saben resolver sus propios problemas, y pensamos que llorando un poco y autocompadeciéndonos lograremos que los demás nos resuelvan la vida. Esta lección quedará grabado a fuego en lo que quede de mi vida, y lo tomaré siempre como una vida ejemplar.

Espero que os guste los vídeos.

Página oficial de Jason Becker:
http://www.jasonbecker.com
Más vídeos: http://www.youtube.com/results?search_query=jason+becker&search=Search

Vídeo 1:


Vídeo 2:

La frase del día

Quien quiere el bien de los demás, ha hecho ya el suyo. Proverbio chino.

sábado, agosto 05, 2006

Mi frase

Creo, amigos míos, que la felicidad en todo está en cambiar el "chip", en el modo de ver, sentir y comprender las cosas. En todo, os puedo asegurar, hay infinitas posibilidades de hacer las cosas bien, con entusiasmo, con dedicación, con belleza, con amor, y obtener un dulce y fresco fruto que nos hace felices. Pero, cuidado, la mayor felicidad no está en el fruto, si no en cada uno de los momentos del trabajo. Rafael Hernampérez

La frase del día

La manera en que una persona toma las riendas de su destino es más determinante que el mismo destino. Karl Wilhelm Von Humboldt

viernes, agosto 04, 2006

He aprendido

Otra reflexión anónima llena de luz y sabiduría.

¿Qué has aprendido en la vida?

He aprendido...
Que no tenemos que cambiar a los amigos, si entendemos que los amigos cambian.
He aprendido...
Que no importa qué tan bueno es un amigo, te van a lastimar en algún momento y los debes perdonar por eso.
He aprendido...
Que la amistad verdadera continua creciendo, aún más allá de la distancia. Lo mismo pasa con el amor.
He aprendido...
Que puedes hacer algo en un instante que te causará dolor de por vida.
He aprendido...
Que me está tomando mucho tiempo llegar a ser la persona que quiero ser.
He aprendido...
Que siempre debes dejar con palabras de amor a las personas que quieres. Puede ser la última vez que las veas.
He aprendido...
Que puedes seguir adelante mucho después de que no puedas.
He aprendido...
Que somos responsables por lo que hacemos, no importa cómo nos sintamos.
He aprendido...
Que si no controlas tu actitud, ella te controlará a ti.
He aprendido...
Que sin importar que tan excitante es una relación al principio, la pasión desvanece y más vale que haya otra cosa que tome su lugar.
He aprendido...
Que los héroes son las personas que hacen lo que se tiene que hacer, cuando se necesita hacerlo y sin importar las consecuencias.
He aprendido...
Que el dinero es una pésima forma de mantener el marcador.
He aprendido...
Que mi mejor amigo y yo podemos hacer cualquier cosa, o no hacer nada, y pasar el mejor tiempo.
He aprendido...
Que a veces las personas que esperas que te pateen cuando estás derrotado, son las que te ayudarán a levantarte.
He aprendido...
Que a veces, cuando estoy enojado, y aunque tenga derecho para estarlo, eso no me da el derecho de ser cruel.
He aprendido...
Que por el hecho de que una persona no te quiera como tú quisieras que lo hiciera, no significa que no te quiera con todo lo que tiene.
He aprendido...
Que la madurez tiene más que ver con las experiencias que has tenido y lo que has aprendido de ellas, que con el número de cumpleaños que has celebrado.
He aprendido...
Que no siempre es suficiente ser perdonado por los demás. A veces tienes que aprender a perdonarte a ti mismo.
He aprendido...
Que no importa qué tanto está roto tu corazón, el mundo no se detiene por tu pena.
He aprendido...
Que nuestro pasado y nuestras circunstancias pueden haber influenciado en quiénes somos, pero somos responsables por quién llegamos a ser.
He aprendido...
Que el hecho de que dos personas discutan no significa que no se quieran el uno al otro. Y el hecho de que no discutan, no significa que sí se quieran.
He aprendido...
Que no debes insistir tanto en encontrar un secreto. Podría cambiar tu vida para siempre.
He aprendido...
Que dos personas pueden ver exactamente la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
He aprendido...
Que tu vida puede ser cambiada en cuestión de horas por personas que ni siquiera te conocen.
He aprendido...
Que aún cuando piensas que no tienes más que dar, cuando un amigo te llora, encontrarás la fuerza para ayudarlo.
He aprendido...
Que las credenciales en la pared no te hacen una persona decente.
He aprendido...
Que las personas por las que más te preocupas en la vida se van demasiado pronto.

Mi frase

Soy feliz porque disfruto, sin más, aceptando las cosas como suceden, sin exigir que las cosas estén a mi gusto, sin analizar, sin hacerme preguntas, sin pedir explicaciones ni desear factores de "posible" mayor felicidad. Rafael Hernampérez

La frase del día

Cada lágrima enseña a los mortales una verdad. Platón

jueves, agosto 03, 2006

Descárgate el libro "El Rincón de la Felicidad"

Ya puedes descargarte el libro "El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz para tu corazón". En él encontrarás todo lo publicado en el blog "El Rincón de la Felicidad": ensayos, relatos, cuentos, reflexiones y frases célebres. 100 páginas de sabiduría y reflexión totalmente gratuitas, y que puedes copiar, imprimir o utilizar en tus obras, ya que está bajo el amparo del Copyleft, y bajo la licencia Free Art License.

Sólo espero, amigo lector, que este libro que en tus manos reposa sirva de guía y de brújula en tu andar por la vida, y que en sus páginas encuentres un remanso de paz y de reflexión para tu noble y agotado corazón.

Descarga del libro en formato electrónico (necesitarás un descompresor ZIP) disponible en:

Formato Microsoft Word

Formato PDF

Mi frase

Nada más hermoso que tu sonrisa. Nada más dichoso que tu felicidad. Rafael Hernampérez

La caja

Los miembros de cierta tribu del África occidental cuentan la leyenda de la doncella celestial.

Sucedió una vez que la gente de la tribu notó que sus vacas producían menos leche que antes. Y no se explicaban el motivo...

Un joven se ofreció a velar toda la noche y ver que podía estar pasando. Después de varias horas de espera en la oscuridad, oculto tras un arbusto, vio algo extraordinario. Una joven de notable belleza bajaba montada en un rayo de luna, trayendo un gran cubo. Ordeñó las vacas, llenó el cubo con la leche y volvió al cielo montada en un rayo de luna. ¡El hombre no podía creer lo que había visto!

A la noche siguiente puso una trampa en el prado de las vacas, y cuando vino la doncella a ordeñar las vacas, accionó la trampa y la atrapó.


- "¿Quién eres?" -le preguntó-.

Ella le explicó que era una doncella celestial, miembro de una tribu que vivía en el cielo y no tenían con que alimentarse. De modo que le habían encargado que bajara a la tierra de noche y recogiera comida. Le rogó que la liberara de la red, y ella haría lo que él le pidiera... El hombre pensó un poco y luego le respondió que la liberaría sólo si ella accedía a casarse con él.

- "Me casaré contigo", dijo la doncella, "Pero debes dejarme ir a mi casa por tres días a prepararme". "Después volveré y seré tu esposa".

Él estuvo de acuerdo. Tres días después, la doncella regresó, portando una caja grande.

- "Seré tu esposa y te haré muy feliz", le dijo al joven, "pero debes prometerme que nunca mirarás lo que hay dentro de esta caja".

Durante varias semanas, fueron muy felices juntos. Hasta que un día, mientras su esposa estaba ausente, el hombre fue dominado por la curiosidad y abrió la caja. No había nada en ella. Cuando la mujer regresó, vio que su marido la miraba con una mirada extraña y le dijo:

- "¿Miraste dentro de la caja, no es cierto? Pues entonces no puedo seguir viviendo contigo".

- "¿Porqué?" preguntó el hombre, "¿qué hay de terrible en que mire el interior de una caja vacía?".

- "No te abandono porque hayas abierto la caja. (De todos modos, supuse que lo harías)... Te abandono porque dijiste que estaba vacía. No lo está; está llena de cielo. Contiene la luz y el aire y los olores de mi casa en el cielo. Cuando volví allá por última vez, llené la caja con todo lo que había de más precioso, para recordar siempre de dónde provengo. ¿Cómo puedo ser tu esposa si lo que para mí es más precioso, para ti no es nada?".

¿¿¿Cómo valoramos a nuestros seres queridos??? A veces no entendemos lo que es importante para ellos, cuál es el tesoro interior de cada uno, qué es lo que guardan en sus cajas...

La frase del día

Sonríe, aunque sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír. Anónimo

miércoles, agosto 02, 2006

La frase del día

En un minuto hay muchos días. William Shakespeare

El Banco "Hoy"

He aquí una reflexión anónima que ya tiene un tiempo, pero que conviene recordar de vez en cuando.

Imagina que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de 86.400 euros.
No arrastra tu saldo día a día.
Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día.
¿Qué harías? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto!

Cada uno de nosotros tiene ese banco.
Su nombre es TIEMPO.
Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos.
Cada noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no hayas invertido en un buen propósito.
Este banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta.
Cada noche elimina los saldos del día.
Si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya.
No se puede dar marcha atrás.
No existen los giros a cuenta del depósito de mañana.

Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy.
Invierte de tal manera, de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha.
Consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año: pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.
Para entender el valor de un mes: pregúntale a la madre que alumbró un bebé prematuro.
Para entender el valor de una semana: pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de un día: pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.
Para entender el valor de una hora: pregúntale a quien debe cuidar a un enfermo.
Para entender el valor de un minuto: pregúntale a una persona que perdió el último tren.
Para entender el valor de un segundo: pregúntale a una persona que evitó en un instante un accidente.
Para entender el valor de una milésima de segundo: pregúntale a la persona que ganó una medalla de oro en las olimpíadas.

Atesora cada momento que vivas. Y atesóralo más, si lo compartes con alguien especial.

Ayer es historia.
Mañana es misterio.
Hoy es una dádiva.
Por eso es que se le llama EL PRESENTE.

martes, agosto 01, 2006

La frase del día

La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante. Sören Aabye Kierkegaard