lunes, julio 31, 2006

Resistiré

Esta mañana, mientras conducía hacia la oficina, escuchaba la radio. A través de las ondas me llegó una vieja canción a la que nunca presté atención, a pesar que mis padres, cuando yo era niño, se hartaron de reproducir y de cantar. Hoy, por primera vez, presté atención al contenido, y no a la forma, y me llegó muy dentro las palabras que tanto Manolo como Ramón (Dúo Dinámico) en su día plasmaron en esta canción. Espero que os guste:

RESISTIRÉ

Cuando pierda todas las partidas
cuando duerma con la soledad
cuando se me cierren las salidas
y la noche no me deje en paz

Cuando sienta miedo del silencio
cuando cueste mantenerse en pie
cuando se rebelen los recuerdos
y me pongan contra la pared

Resistiré, erguido frente a todos
me volveré de hierro para endurecer la piel
aunque los vientos de la vida soplen fuerte

soy como el junco que se dobla,
pero siempre sigue en pie
resistiré, para seguir viviendo
soportaré los golpes y jamás me rendiré
y aunque los sueños se me rompan en pedazos

resistiré, resistiré.

Cuando el mundo pierda toda magia
cuando mi enemigo sea yo
cuando me apuñale la nostalgia
y no reconozca ni mi voz

Cuando me amenace la locura
cuando en mi moneda salga cruz
cuando el diablo pase la factura
o si alguna vez me faltas tú.

Resistiré, erguido frente...

El chip de la felicidad

En los últimos meses he sufrido una profunda y positiva transformación, que me ha llevado a hacer locuras, tales como rechazar el trabajo de mi vida. Ahora, en la soledad de mi oficina, a las 7 de la mañana, reflexiono y una sonrisa se dibuja en mi rostro por haber acertado.

Hago balance de lo acontecido en los últimos meses, y me congratula y me hace dichoso. He forjado la amistad de muchas personas a través de este blog, de personas que agradecen un rato de conversación, de unos consejos, de comprensión, y de unas palabras alentadoras y de ánimo.

Mi relación con mi propia familia ha mejorado. Con mis antiguas amistades también. Incluso con aquellos nuevos vecinos con los que apenas intercambiaba un saludo. O con los empleados de seguridad del edificio, o con la señora de la limpieza, o con los camareros de mis restaurantes preferidos.

En el trabajo estoy estupendamente, cuando hacía poco quería irme.

Reflexionando sobre toda esta dicha he descubierto que todo se debe a un "chip" prodigioso, al que he llamado el "chip" de la felicidad.

En España tenemos una expresión: "cambiar el chip". Esta expresión se refiere a ver y pensar las cosas de forma diferente, de tener otra dimensión de una cosa. La mayor parte de las veces nos formamos una imagen distorsionada y equivocada de las cosas, y nos empeñamos en que la imagen es así sin verla desde otro punto de vista.

Cuando vine de Inglaterra, mi visión del trabajo era desalentadora, pues el cliente había recortado casi todos sus presupuestos en proyectos. Por otro lado, salir de un proyecto y no tener otro aguardando, en la consultoría informática es casi seguro sinónimo de despido. En pocas empresas valoran a un empleado, y la interrupción de facturación por el empleado (es decir, emisión de factura por el trabajo realizado), se transforma de un número positivo (facturación) a un número negativo (nómina).

Pero no perdí el aliento, y me preparé para lo peor. Ya había pasado por esto en otras ocasiones.

Pero ocurrió algo que no esperaba: mi empresa me mantuvo casi un mes sin proyecto, y después me colocó en muchos proyectos, de muy poca duración, en muy poco tiempo. Así, en apenas cuatro meses, he pasado por cinco proyectos. Además, he realizado muchas actividades que nada tienen que ver con mi categoría o con mis responsabilidades. Había pasado de ser un capitán a ser soldado raso.

La inercia me hizo ver el panorama de la siguiente manera: no era valorado, me habían degradado, me hacían hacer cosas que hice hace casi veinte años, cosas que nada tenían que ver con mis talentos y todo aquello que durante tanto tiempo había luchado por realizar. Además, tenía a "lechones" que estaban por encima de mi, dándome órdenes, y que acababan de salir de la universidad. Se estaban colocando por encima de mí unos cachorros con apenas cuatro o cinco años de experiencia.

Pero esta vez hice algo diferente a lo que había hecho durante toda mi vida, y no me dejé llevar por inercia: cambié el "chip". Me quite mis sucias gafas, y me puse otras gafas. Y lo vi todo más claro.

El que estuviera en lo más bajo del escalafón era una apuesta de mi empresa por mi. Querían seguir contando conmigo, y para no perderme me dieron trabajo en lo único que había. Incluso ahí estaban perdiendo dinero, porque estaban facturando al cliente por la tarifa de un soldado raso, y en realidad estaban pagando la nómina de un capitán.

Por otro lado, yo no tenía ninguna responsabilidad. Mi misión era las cuatro cosas que tenía que hacer, no tener responsabilidades, ni gestionar equipos, ni dar la cara al cliente, ni estar presionado por los tiempos ni los compromisos. Por una vez desde hace muchos años, yo era libre, y los recién licenciados eran felices por querer demostrar que podían asumir responsabilidades. Por tanto, todos felices.

También me di cuenta que necesitaba una dosis de humildad, y retornar a los orígenes, al trabajo de primera línea, me hizo recordar muchas cosas, sobre todo de dónde venía. Eso me ha abierto los ojos a otras perspectivas que en mi arrogancia y en mi afán de la lucha por el liderazgo en la empresa, me tenía vetado yo mismo.

Cada día estoy más contento con mi trabajo, y el resto de compañeros también lo están conmigo. Ahora estoy en un proyecto del cual soy responsable a nivel técnico. Me han asignado a una recién licenciada, cuyo primer trabajo ha sido éste. Tanto ella como el resto del equipo están ilusionados con un proyecto, que fuera de ser el mejor o el más interesante que he realizado en mi larga trayectoria profesional, es el más gratificante y el más motivador de cuantos he tenido. Y no lo es por el proyecto en sí, si no por el "chip" con el que estoy abordando el mismo.

Por primera vez en mi vida estoy absorto en mi trabajo, y el tiempo pasa tan deprisa y tan bien que no quieres que acabe nunca. Empiezas el día con muchas ganas de ponerte manos a la obra. Terminas el día creyendo que sólo llevas un ratito trabajando, con más ilusiones que al principio. Atrás se quedaron la desidia, el aburrimiento, las excusas, el malhumor, el miedo, la presión, los fantasmas de la traición y de los malos augurios. Eso se ha quedado fuera.

Y no tengo la suerte de tener un fantástico trabajo. Nada de eso. Incluso creo que mi proyecto actual es el más simple y que menos me va a aportar profesionalmente. Todo se debe a que he cambiado el "chip", y con este nuevo "chip" soy más feliz. Todo lo veo posible y bello, y gracias a esa visión, puedo ponerme manos a la obra con mucha motivación. Soy feliz porque disfruto, sin más, aceptando las cosas como suceden, sin exigir que las cosas estén a mi gusto, sin analizar, sin hacerme preguntas, sin pedir explicaciones ni desear factores de "posible" mayor felicidad.

Creo, amigos míos, que la felicidad en todo está en cambiar el "chip", en el modo de ver, sentir y comprender las cosas. En todo, os puedo asegurar, hay infinitas posibilidades de hacer las cosas bien, con entusiasmo, con dedicación, con belleza, con amor, y obtener un dulce y fresco fruto que nos hace felices. Pero, cuidado, la mayor felicidad no está en el fruto, si no en cada uno de los momentos del trabajo.

La frase del día

El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes. Denis Diderot

viernes, julio 28, 2006

Mi frase

Tu sonrisa es miel para mi amarga vida. Rafael Hernampérez

Cómo se mide la vida

Ahí os dejo una reflexión anónima, que encierra mucha sabiduría.

La Vida no se mide anotando puntos, como en un juego.
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, ni por cómo te aceptan los otros.
No se mide según los planes que tienes para el fin de semana o por si te puedas en casa sólo.
No se mide según con quién sales, con quién solías salir, ni por el número de personas con quienes has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.
No se mide por las personas que has besado.
No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.
No se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres, por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.
La vida, simplemente, no es nada de eso...
La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un arma.
Se trata de lo que se dice y lo que se hace y lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que formulas, por qué los formulas y a quién o contra quién los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras adrede.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas.
Pero por la mayor parte, se trata de sí usas la vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
Hacer un amigo es una gracia.
Tener un amigo es un don.
Conservar un amigo es una virtud.
Ser un amigo es un honor y un privilegio.

La frase del día

El hombre vale tanto cuanto él estima. Rabelais

jueves, julio 27, 2006

El pescador


Esta una historia anónima que incluso he llegado a ver en alguna película. Espero que disfruteis de ella:

Un poderoso banquero llegó a un muelle de un pequeño pueblo costero, y allí se encontró un bote con un pescador. Dentro del bote había algunos peces de considerable tamaño.

- Esos peces son unos magníficos ejemplares - alabó el banquero.
- Gracias - contestó el pescador.
- ¿Cuánto tiempo ha invertido en esa pesca?
- Sólo apenas un rato.
- ¿Por qué no se queda más tiempo y así consigue más peces?
- Bueno, esto es más que suficiente para mis necesidades y las de mi familia.
- ¿Y qué hace el resto de su tiempo?
- Duermo mucho, me levanto tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, me echo una siesta con mi esposa, me tomo algún vino por las noches y me divierto con mis amigos. Mi vida es tranquila y agradable.
- Eso está muy bien. Yo soy banquero, he estudiado en una de las más prestigiosas universidades del mundo, y creo que podría ayudarte. Si inviertes un poco más de tiempo en la pesca, conseguirías más peces, los cuales podrías vender, y poder comprarte un bote más grande. Con ese bote podrías pescar más peces, y con los ingresos podrías comprarte más botes, y podrías tener toda una flota de botes. Si en lugar de vender el pescado a un intermediario lo haces directamente a un procesador, no tardarías en convertirte en un procesador. Podrías controlar la producción, el procesamiento y la distribución del pescado. Podrías salir de este pequeño pueblo, mudarte a la capital y expandir aún más tu empresa.
- ¿Cuánto se tardaría en conseguir todo eso? - preguntó el pescador.
- En el mejor de los casos unos 15 años. En el peor, yo creo que entre 20 y 25 años.
- ¿Y después qué?
El banquero se reía a carcajadas.
- Esa es la mejor parte - contestó el banquero - Aprovecharías el mejor momento del mercado para vender todas tus acciones y tu empresa. Serías inmensamente rico... Millonario!!!!
- ¿Millonario?. ¿Y después qué?
- Pues, te podrías retirar, mudarte a un pueblecito costero, dormir mucho, pescar un poco, jugar con tus hijos, echarte la siesta con tu mujer, tomarte un vino todas las noches con tus amigos...
El pescador contestó:
- ¿Acaso no es todo eso lo que ahora tengo?

¡Cuántas vidas se desperdician buscando inútilmente una felicidad que ya poseemos pero que no vemos!. La felicidad verdadera consiste en amar lo que tenemos, sin lamentarnos de lo que nos falta. La felicidad es un trayecto, no un destino.

La frase del día

La desgracia depende menos de las cosas que se padecen que de la imaginación con que se aumenta nuestra desventura. Fénelon

miércoles, julio 26, 2006

Descárgate el libro "El Rincón de la Felicidad"

Ya puedes descargarte el libro "El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz para tu corazón". En él encontrarás todo lo publicado en el blog "El Rincón de la Felicidad": ensayos, relatos, cuentos, reflexiones y frases célebres. 100 páginas de sabiduría y reflexión totalmente gratuitas, y que puedes copiar, imprimir o utilizar en tus obras, ya que está bajo el amparo del Copyleft, y bajo la licencia Free Art License.

Sólo espero, amigo lector, que este libro que en tus manos reposa sirva de guía y de brújula en tu andar por la vida, y que en sus páginas encuentres un remanso de paz y de reflexión para tu noble y agotado corazón.

Descarga del libro en formato electrónico (necesitarás un descompresor ZIP) disponible en:

Formato Microsoft Word

Formato PDF

La frase del día

Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar. Antonio Machado

martes, julio 25, 2006

La frase del día

Piensa cuánto más dolorosas son las consecuencias que las acciones que la han originado. Marco Aurelio

Lista esencial

Esto me ha llegado desde un correo (gracias, Rocío). Su autoría se presupone a Santa Teresa de Calcuta, pero prefiero prefiero suponer que es anónima (atribuir a personajes célebres es una moda para llegar más lejos).

El día más bello: HOY
La cosa más fácil: EQUIVOCARSE
El obstáculo más grande: EL MIEDO
La peor derrota: EL DESALIENTO
Los mejores maestros: LOS NIÑOS
La primera necesidad: COMUNICARSE
La mayor felicidad: SER ÚTIL A LOS DEMÁS
El regalo más bello: EL PERDÓN
Lo más imprescindible: EL HOGAR
La ruta más rápida: EL CAMINO CORRECTO
La sensación más grata: LA PAZ INTERIOR
El arma más eficaz: LA SONRISA
El mejor remedio: EL OPTIMISMO
La mayor satisfacción: EL DEBER CUMPLIDO
La fuerza más potente: LA FE
Los seres más necesitados: LOS PADRES
Lo más hermoso: EL AMOR

lunes, julio 24, 2006

Mi frase

Se puede ser feliz en los más aciagos momentos. La actitud frente a los acontecimientos es la clave para esa felicidad. Utiliza la esperanza como una luz, el amor como la energía, la mente como una brújula, la paciencia y la calma como el agua que templa el acero fundido. Y, sobre todo, acepta las cosas tal y como ocurren, porque quien busca una explicación de por qué se está inundando un pueblo, perecerá bajo las aguas. Rafael Hernampérez

La frase del día

Un corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas. Proverbio indio

domingo, julio 23, 2006

Mi frase

Creo que el amor es la infinita búsqueda de ser feliz. Se es feliz cuando lo das todo por alguien a quien amas, porque su felicidad te hace feliz. Se es feliz entregarte en tu trabajo, porque el resultado te hace feliz. En todo lo que se emprede con amor, tiene como resultado una felicidad. Rafael Hernampérez

La frase del día

Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir. Honoré de Balzac

viernes, julio 21, 2006

El sentimiento de la música

Pocas cosas nos hacen sentir tanto como la música. Os adjunto un vídeo de Vanessa Mae, para comprender lo que os digo. Consejo: bajad un poco y desconectad la música en el módulo de media player antes de lanzar el vídeo.

Mi frase


No olvides nunca sonreír. La sonrisa es una llave mágica con la que podrás abrir cualquier corazón. Rafael Hernampérez

La frase del día

El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos. Francisco de Quevedo.

Comentario de los lectores

Si alguien quiere ensuciar tu imagen, es que la otra persona es la sucia, no tú. M@ Carmen (Barcelona)

jueves, julio 20, 2006

Mi frase


Discutir y gritar es muy fácil. Es de sabios las conversaciones constructivas y no perder el tiempo ni malgastar las energías en discusiones vanales. Rafael Hernampérez

La frase del día

Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre. Voltaire.

miércoles, julio 19, 2006

martes, julio 18, 2006

El clavo


Esta es otra historia anónima que me ha llegado por Internet. Espero que os guste tanto como me gustó a mi.

Érase una vez un chico con mal carácter. Su padre le dió un saco de clavos y le dijo que clavara uno en la verja del jardín cada vez que perdiera la paciencia o se enfadara con alguien.

El primer día clavó 43 clavos. Durante las semanas siguientes se concentró en controlarse y, día a día, disminuyó la cantidad de clavos nuevos en la verja. Había descubierto que era más fácil controlarse que clavar clavos.

Llegó un día en el que no clavó ningún clavo. Emocionado, fue a decírselo a su padre.

Su padre le dijo que era el momento de quitar un clavo por cada día que no perdiera la paciencia. Los días pasaron hasta que un día la verja ya no tenía clavos. El chico, entusiasmado, se lo dijo a su padre.

El padre llevó a su hijo junto a la verja y le dijo:

- Tu comportamiento ha sido muy bueno, pero observa bien los agujeros que han quedado en la verja. Ya nunca será como antes. Cuando discutes con alguien y le dices cualquier cosa ofensiva, le dejas una herida como ésta. Puedes clavar una navaja a un hombre y después retirarla, pero siempre quedará la herida. No importan las veces que le pidas perdón, ya que la herida permanecerá. Una herida provocada con la palabra hace tanto daño como una herida física. Los amigos son joyas raras de encontrar. Están listos para escucharte cuando tienes una necesidad, te sostienen y te abren su corazón. Enseña a tus amigos cómo les quieres.

La frase del día

La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detras de nosotros. Charles Smiles

domingo, julio 16, 2006

Mi frase


<Perdemos el tiempo anclándonos en un pasado que creemos mejor, cuando lo mejor está pasando ahora sin que te estés dando cuenta. La vida, realmente, es lo que te está ocurriendo ahora, en el presente. Ahora es lo único que tienes. Es mejor exprimir este momento, sacar su máxima esencia, hacerlo inolvidable, insuperable, mágico, irrepetible... Rafael Hernampérez

La frase del día

Las lamentaciones no sirven para nada; entregarse a ellas es perder el tiempo presente por un pasado que ya no nos pertenece. A. Dufresnes

sábado, julio 15, 2006

¿Merece la pena?


Ayer recibí, por sorpresa, una llamada en la que me ofrecieron el trabajo que toda mi vida estuve esperando, el sueño de tantos y tantos años de devoción, dedicación y trabajo. Una llamada que no esperaba, pues no estaba precisamente buscando trabajo, si no que alguien encontró mi currículum publicado en Internet, le interesó mi carrera profesional y me llamó para ofrecerme ese sueño, que sólo ocurre una vez en la vida de alguien.

Concretamente, me ofrecían un puesto como Director de Proyectos informáticos, para un importante banco con sede en Gibraltar. Tendría la responsabilidad de dirigir y promover a todos los niveles todos los proyectos de dicho banco, y con viajes a La India para gestionar las factorías de software. Obviamente, hablar, pensar y vivir en la lengua de Shakespeare (uno de mis sueños). El sueldo: 70000 libras anuales (unos 112000 euros, que se quedarían en unos 58000 euros libres de impuestos, unos 4830 euros mensuales (803.645 de las antiguas pesetas)). A esto añadir un seguro de vida extraordinario, otro seguro médico, 32 días laborables de vacaciones (mes y medio al año), un 25% de bono anual, acciones de la empresa, 250 libras (400 euros) para educación individual, y, aunque parezca mentira, fruta fresca y bebidas durante toda la semana, y desayuno completo cada viernes.

Esta persona se puso varias veces en contacto conmigo, y yo le dije que estaba interesado, pues era uno de mis sueños y lo tenía ahí: al alcance de mi mano. No me lo podía creer. Estaba nervioso, impaciente, inquieto y emocionado. Todo estaba transcurriendo como si estuviera flotando, como si de verdad estuviera soñando.

Casi no he podido dormir esta noche. He dado muchas vueltas en la cama, imaginándome en ese puesto, lo que podría hacer, lo que podría decidir, lo que podría dar de mí, qué innovaciones crear, qué metodologías de gestión de proyectos implantar, qué tratos tendría con las personas más importantes del mundo financiero....

Hoy quería ir a Madrid, concretamente a un bar en el que se realizan intercambios entre personas de habla hispana y de habla inglesa. Quería practicar mi inglés para la entrevista de esta semana. Pero algo cambió mis planes.

Cuando me disponía a salir, sin pensarlo ni meditarlo, improvisé, y le dije a mi mujer que se viniera con nuestra hija a Madrid a pasar la mañana. No dejaba de pensar en mi plan, pero de repente dejó de tener importancia.

Mientras viajábamos en metro, estuve jugando con la pequeña Nerea: unas arañitas (con las manos) que hacían cosquillas, una caja con sorpresa (usando las manos entrelazadas y moviendo el dedo corazón), adivinar qué nombre tenía cada uno de los dedos, o de los huesos del cuerpo humano, contar el número de estaciones, decir algunas palabras en inglés… Nerea reía a carcajada batiente, y las personas que iban en el tren reían con su contagiosa risa. Apenas tiene cuatro años y se la ve muy avispada y feliz.

Salimos en la Puerta del Sol. Vimos la estatua del oso y el madroño típica de Madrid, con una paloma de verdad en la copa del árbol, creando una curiosa mezcla de naturaleza urbana y naturaleza animal viva.

Entramos en los centros comerciales del centro de Madrid, comprando algún libro, probando perfumes, curioseando ropa, ordenadores, PDAs, televisores LCD y de plasma…

Nerea estaba animada, y al ver a la gente tomar refrescos en las terrazas, quería tomar un refresco para imitar a los mayores. Estábamos en la plaza de Callao, en plena Gran Vía de Madrid. Le dije:

- ¿Te apetece tomarte ese refresco en el restaurante del tío Carlos?.

Nerea se animó más, y, por supuesto, quería tomarse ese refresco en el restaurante Las Cuevas del Duque, el cual regenta mi hermano.

Nerea corría, tirando de nosotros con sus manitas Gran Vía hacia abajo, hasta llegar a la Plaza de España y empezar a subir la Calle Princesa, hasta el Palacio de Liria. Bajamos al sótano donde nos recibieron los olores del jamón ibérico, y los extraordinarios guisos de mi hermano. Corrió hacia su tío y le estampó un sonoro beso en la mejilla.

Tomamos el refresco, mientras degustábamos de un grasiento y exquisito jamón de bellota y de un sabrosísimo lomo ibérico embuchado. Nerea disfrutaba de las viandas como si no lo hubiera probado nunca, como si hubiera descubierto algo fascinante.

La vuelta no fue menos que la ida. Seguimos con los juegos, y tanto mi mujer como mi hija disfrutábamos de unos momentos inolvidables. Aprovechamos el momento, y el reloj parecía detenerse, y que nada más existía.

Me acordé de Alfredo, de Esperanza, de Carmen (Barcelona), de Rocío, de Daiana… todas esas personas a las que escucho, aconsejo, con las que comparto momentos de confidencias, de sentimientos, de tensión, de penas y alegrías. A todas esas personas a las que levanto el ánimo, a las que rescato de la desdicha y de la depresión, a las que insuflo un poco de esperanza, un poco de coraje para seguir luchando en la vida.
En ese momento lo tenía muy claro.

Puedo tener el mejor trabajo del mundo, el más remunerado, el más prestigioso, el que más me motive, en el que más puedo demostrar mis talentos… pero sin mi mujer, sin mi hija, sin aquellas personas a las que quiero, estaré vacío, no tendré nada.

Este trabajo me ocupará la mayor parte de mi tiempo. ¿Merece la pena sacrificar ver a mi mujer a mi hija por mi trabajo?. En mi trabajo actual, muchas veces no llego a ver a mi hija. En este nuevo trabajo puedo pasarme semanas, o incluso algún que otro mes.

¿Merece la pena dejar este blog para dedicarme al 200% en el trabajo con el que soñaba durante años?. ¿Merece la pena dejar de ayudar a tantas personas que necesitan tan sólo unas palabras de aliento, de reconocimiento, de ánimo, de sentirse importantes, de ser útiles?.

Mi labor no tiene precio, y voy a rechazar ese trabajo. Sé que lo que estoy haciendo es mucho más importante y tiene mucho más valor que un futuro profesional prometedor. Porque para mí, ahora, es mucho más importante las personas que todo el prestigio profesional que pueda obtener. Me satisface más el entusiasmo, la alegría, la felicidad, las sonrisas y el agradecimiento de esa gente que quiero. Prefiero disfrutar de esos momentos felices con esa gente, que perseguir un ambicioso sueño que me colmará de riquezas, de fama, de prestigio, de profesionalidad y de reconocimiento profesional, pero que seguramente me vaciará de espiritualidad, de amor, de amistades, de historias interesantes, de sabiduría de la de verdad y de disfrutar de la vida.

La frase del día

Oro, poder y riquezas
muriendo has de abandonar,
al cielo sólo te llevas
lo que des a los demás.

Marquina

jueves, julio 13, 2006

Mi frase


La rama que el rayo ha sesgado, servirá de alimento al propio árbol, mientras que éste, en el muñón de la amputación, hara salir nuevas ramas, más vigorosas y fuertes. Rafael Hernampérez

La frase del día

Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír. Swami Sivananda

miércoles, julio 12, 2006

Mi frase


No te dejes influir ni te ancles en tu melancolía, en tu tristeza, en tu nostalgia. Lo mejor de la vida está por llegar. Echas de menos algo del pasado que no volverá a repetirse. No lamentes el haberlo perdido, si no dar las gracias por haber existido. Rafael Hernampérez

Mi frase


Vacía tu mochila de cosas inútiles, de recuerdos tristes, de pesares, de rencores e infortunios. No lleves ese lastre ni te detengas. El camino de la vida sigue, y tú, como caminante, debes seguir andando. El camino no se ha acabado. Rafael Hernampérez

Descárgate el libro "El Rincón de la Felicidad"

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Sólo espero, amigo lector, que este libro que en tus manos reposa sirva de guía y de brújula en tu andar por la vida, y que en sus páginas encuentres un remanso de paz y de reflexión para tu noble y agotado corazón.

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Formato PDF

La frase del día

Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias. Miguel de Cervantes Saavedra

martes, julio 11, 2006

Mi frase


Un consejo te doy: que tu corazón sea el motor y que tu cerebro sea el timón. Que tu corazón sea la energía propulsora, pero que tu mente sea quien dirija el barco a fin de que ni tú ni nadie pueda naufragar. Rafael Hernampérez

El reflejo de la vida (cuento sufí)

Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.

Un día, un joven se le acercó y le preguntó:

- Yo nunca he venido por estos lugares... ¿cómo son los habitantes de este pueblo?

El anciando le respondió con otra pregunta:

- ¿Cómo eran los habitantes del lugar de donde vienes?

- Eran egoístas y malvados, por eso me he alegrado de salir de allí.

- Así son los habitantes de este lugar - respondió el anciano.

Un poco después otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:

- Soy forastero aquí. ¿Sería tan amable de decirme cómo son los habitantes de este lugar?

El anciano le respondió con la misma pregunta:

- ¿Cómo eran los habitantes del lugar de donde vienes?

- Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

- Así son los habitantes de este lugar - respondió el anciano.

Un hombre que había llevado a sus animales a beber agua del pozo, había escuchado las dos conversaciones. Cuando el joven se alejó le preguntó al anciano:

- ¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente distintas a la misma pregunta hecha por dos personas?

- Mira - le respondió el anciano -, cada uno lleva el universo en su corazón. Quién no ha ha encontrado nada bueno en su pasado tampoco lo encontrará aquí. En cambio, áquel que tenía amigos en su lugar de origen, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Encuentra siempre lo que esperan encontrar. Todo lo bueno y lo bello de la vida que necesitas lo llevas dentro de tí. Simplemente, déjalo salir.

La frase del día

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias. John Locke

lunes, julio 10, 2006

Comentarios de los lectores

Tener verdadero éxito en la vida es: reír mucho y muchas veces; ganar el respeto de personas inteligentes; gozar del cariño de niños; ganar el reconocimiento de personas cualificadas y saber soportar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; buscar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontraste - con un hijo sano, un jardín bonito o una persona más feliz; saber que al menos alguien ha vivido mejor gracias a ti.

Marian

La frase del día

Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz. Cristóbal Colón

domingo, julio 09, 2006

Mi frase


No llenes la mochila más de lo necesario, pues supondrá un lastre para recorrer el camino. Rafael Hernampérez

La frase del día

Disfruta de las pequeñas cosas porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que eran "las grandes cosas". Robert Brauli

sábado, julio 08, 2006

viernes, julio 07, 2006

Patxi

Patxi fue durante mucho tiempo uno de mis más íntimos amigos. Hemos compartido mucho juntos: momentos inolvidables, libros, música, películas, vacaciones, confidencias, opiniones, alegrías, viajes, juegos, conciertos, juergas, comidas... Llegamos a compartir incluso un proyecto de empresa basado en un producto interesante.

Un buen día, Patxi dejó de existir. No quería responder mis llamadas, ni mis correos. Durante mucho tiempo sufrí la incertidumbre sobre qué había pasado para ese cambio radical, en el que ayer éramos como hermanos, y hoy, no éramos nadie. Lo había perdido, y esa falta cortó mi respiración, detuvo el latido de mi corazón. Mi ser se inundó de tristeza, melancolía y añoranza. Mi magín trabajaba constantemente buscando cualquier hecho, por insignificante que fuera, para saber qué había hecho yo. Seguramente era culpa mía, por algo que hubiera dicho o hecho. También imaginé qué pasó por la cabeza de Patxi para hacer lo que hizo, adivinar las circunstancias que le hicieron abandonarme sin ninguna explicación. Mi imaginación no tuvo límites, creando las más absurdas y fantásticas situaciones.

Durante bastantes meses estuve, infructuosamente, llamándole y escribiéndole correos sin contestación. Estuve llamando a amigos comunes para saber de él, y poder descubrir la razón. Quería una explicación, un por qué, algo que saciara mi sed de entender por qué un día Patxi dejó de existir en lo mejor de nuestra relación.

Hoy, por fin, después de un año, hemos quedado para finiquitar una cuenta bancaria conjunta que teníamos por lo de nuestro proyecto. Ahí moría nuestro proyecto, y quizá, de forma definitiva lo poquito que quedaba de nuestra amistad. Fui a nuestro encuentro con la esperanza de que Patxi quisiera darme una explicación, aunque fuera una burda excusa, el por qué de su acto, el por qué de su ausencia, el por qué me estuvo evitando. Quería satisfacer mi curiosidad si fue culpa mía, y por qué, qué había hecho.

Le ví aparecer doblando una esquina. Fui a su encuentro. Le tendí mi mano, y Patxi, con una sonrisa, apartó mi mano y se echó encima de mí con un efusivo y sincero abrazo. Aquello me desencajó por completo. No supe cómo reaccionar. Un año de tormentosas dudas se fundió como la mantequilla en aquel único e especial abrazo. No lo resistí, y todas mis dudas desaparecieron, como si nunca hubieran existido.

¡Qué contaros! En dos horas nos faltaron palabras, preguntas, emociones, ilusiones,,, Nos pusimos al día de todo este tiempo, de nuestros familiares y amigos que conocíamos, de lo que hicimos, de qué hacemos ahora, qué proyectos de vida tenemos, incluso de libros, música y de todo aquello que compartíamos.

Al final, Patxi se comprometió a preparar una barbacoa en su casa, invitando a más amigos, echarnos un mus, enseñarme sus nuevos juegos online, e incluso querer prestarme una nueva saga de novela fantástica que él ha descubierto. Parece como si no hubiera habido ningún cambio en este año de incomunicación y de distancia.

Durante un año malgastado me culpé de un hecho inexplicable, y estuve dándole vueltas y vueltas, imaginando las más absurdas situaciones. Magnifiqué el problema hasta tal punto, que el problema era yo mismo. No quise aceptar lo que ocurrió y seguir viviendo mi vida. Me anclé en ese pasado que Patxi y yo tuvimos, y me empeñé en buscar explicaciones, cuando lo que tenía que haber hecho era aceptar el hecho de que Patxi hizo lo que hizo por alguna razón, que seguramente él no quiere contarme para no herir mis sentimientos, o para evitar algún mal.

Patxi no me ha dado ninguna explicación. Tampoco se la he exigido, porque con solo verle feliz y ver que era el mismo Patxi que siempre he conocido, y que no ha habido rencores, ni reproches, ni odio, ni ira. ¿Quién necesita explicaciones, cuando lo evidente, sin palabras, estaba ahí?. Patxi sintió lo mismo que yo en nuestro reencuentro. La mirada, la expresión del rostro, las palabras y el aura lo decían todo.

He aprendido que hay que aceptar las cosas tal como suceden, porque en todo hay una explicación aunque no la entiendas. No hay que buscar explicaciones porque no son necesarias y hay que saber confiar en aquellos en los que tanto hemos confiado.

No necesito saberlo. Me basta con que Patxi ha vuelto, que está aquí presente, y que su luz brilla con la intensidad con que siempre lo ha hecho.

Soy feliz.

La frase del día

Cuenta tu jardín por las flores, no por las hojas caídas...
Cuenta tus días por las horas doradas y olvida las penas habidas.
Cuenta tus noches por estrellas, no por sombras.
Cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas.
Y para tu gozo en esta vida, cuenta tu edad por amigos, no por años.

Roger Patrón Luján

jueves, julio 06, 2006

La frase del día

¿Qué ganarías con injuriar a una piedra que es incapaz de oírte?. Pues bien, imita a la piedra y no oigas las injurias que te dirijan tus enemigos. Epícteto de Frigia

Mi frase


La aceptación es una puerta mágica que se cierra a los problemas y se abre a las oportunidades. Rafael Hernampérez

miércoles, julio 05, 2006

Cuestión de elecciones

Hace ya tiempo me pasaron esta historia por email. El origen es desconocido. Aún así es una historia cautivadora y que me gustará compartir contigo. Espero que la disfrutes.


Carlos, era una persona que muchos le "execraban". Porque siempre tenía buen humor y palabras positivas que manifestar. En resumen, un genuino modelo de buena voluntad y hermandad; el optimismo en Cuerpo y Alma. Si alguien, conocido o no, le interrogaba como vivir en armonía; él ni corto ni remolón respondía con una sonrisa:

- "No puedo estar mejor, gracias a Dios no soy de los elegidos para estar mal".

Carlitos, como le llamábamos los más allegados, era propietario del mejor restaurante del barrio. La cafetería había sido del tío, que aún vivo se la dio como herencia.

La "Buena Vida", que así se llamaba el establecimiento, tenía talante alegre. Unas hermosas y bien construidas camareras, tenían la responsabilidad de servir a los parroquianos que ocupaban veinte mesas. Y para bien de Carlitos, todas ellas se morían de amor por él. Carlitos se conocía a sí mismo. Él nos hacía sentir a gusto con su sola presencia. En síntesis, nos decía que la fortuna ayudaba a los audaces.

Ese era él, un ejemplo de ser humano que todos quisiéramos imitar. Toda persona con verdadera circunspección, hubiera anhelado la filantropía que practicaba Carlitos.

Para atender las adversidades de los demás, siempre tenía tiempo. Pensar que Dios lo había llamado y elegido, no era un disparate. Si alguna persona enfermaba, el primero en presentarse era él; para saber en que podía ayudar. Estaba en cuerpo y ánima, si alguien fallecía, con su ofrenda floral; en la funeraria y el entierro.

En todos los incidentes siempre comentaba con optimismo, el punto de vista positivo que tenía el problema en cuestión.

Un día, no refrené por más tiempo la curiosidad y fui a visitar la cafetería. Él me acogió con una amplia sonrisa y su acostumbrado buen espíritu. Luego del abrazo protocolar y sentado ingiriendo una gaseosa, invitación de la casa, le dije:

- Carlitos... cómo haces para estar siempre con esa actitud positiva ante la vida. En verdad, amigo, no creo sea posible que una persona pueda estar siempre con ese ánimo. Me encantaría conocer la receta, si no es un secreto. De esta manera todos tus amigos podríamos lograr tener buen ánimo también... Amigo mío, ¿cómo lo haces?

Él, asevero:

- Cuando me despierto cada mañana, después de meditar y hacer mis invocaciones a Dios y a todas las almas, reitero una y otra vez a mi subconsciente:

- "¡Carlitos, eres una persona maravillosa! Porque sirves al mundo con benevolencia. Además, tienes dos opciones hoy; puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Entonces tomo la decisión de estar todo el día de buen espíritu y amigable con todo lo que me rodea. No puedes olvidar jamás: que con la vara que midas, serás medido. Eres hijo de Dios y como tal debes ser benevolente".
"Si por alguna causa algo malo me sucede, puedo escoger entre ser una víctima o aprender la experiencia por dolorosa que esta sea".
"Y si alguien acude a mí, para lamentarse de las tribulaciones que la vida le entrega, puedo rechazar su queja o puedo mostrarle el lado positivo de la existencia. Mi deber en servir y enseñar. Enseñar con buena voluntad a toda persona que lo necesite, para aprenda enfrentar y dar solución de los problemas".

- Bonita filosofía, pero no es de ninguna manera fácil - le reproché.

- Amigo, cuando el sol sale, sale para todo el mundo - me dijo con su permanente sonrisa -. En la vida uno se mueve por elecciones. Cuando eliminas lo malo de algo, queda lo bueno. Ya ves que cada situación es una elección. Las persona escoge lo que piensa adecuado, según su parecer. Eliges cosas buenas en la vida o malas. ¿Es que acaso tú no eliges cómo reaccionar ante cada problema que se te presenta en la vida?.
"Los seres humanos son los únicos responsables de lo que eligen y esto esta directamente en proporción con el ánimo. Eliges como la gente afectará tu estado de ánimo. También eliges estar de buen o mal humor. No puedes pensar que el mundo está lleno de ingratos. En resumen, ¡tú escoges como vives la vida!"

Luego de exponer esta concepción filosófica universal; se marcha porque tenía que atender una llamada telefónica y a "La Buena Vida".

Terminé de beber la gaseosa y abandoné la cafetería.

Al tiempo que caminaba, rumbo a mi casa, iba reflexiona que reflexiona; acerca de lo que Carlitos me había explicado. Pero nada que encontraba la médula del asunto.

Meses después del encuentro filosófico, me quedé sin empleo. Con los dineros que me entregaron, de la liquidación, decidí establecer mi propio negocio.

Por mucho tiempo no vi a Carlitos, porque me fui para otra ciudad a poner mi negocio. Y aunque perdimos el contacto, siempre y con mucha frecuencia me acordaba de él; sobre todo cuando tenía que hacer una elección en la vida y no debía reaccionar con emociones ante ella.

Años más tarde me encontré con Raúl. Amigo de la infancia y que también conocía a Carlos.

Raúl me contó que nuestro amigo había hecho algo que no debió hacer:

- "Un día, Carlitos, dejó una de las puertas de la cafetería abierta. Tres malhechores bien armados irrumpen y lo atracan. En tanto que él pretendía abrir la caja fuerte, para complacer las exigencias de los ladrones; por el nerviosismo temblequea su mano y resbaló de la combinación".
"Los rufianes se sintieron burlados, y agobiados por el desespero le dispararon varias veces antes de marcharse de ‘La Buena vida".
"Pero como la suerte siempre está del lado de Carlitos, pudo ser llevado con prontitud a una clínica; porque lo encuentra oportunamente una de las empleadas, que llegó temprano".
"Cuando llegó a la clínica, fue conducido directamente al quirófano, luego de los preparativos necesarios en estos casos".
"Después, de diez horas de cirugía, lo trasladaron a terapia intensiva; allí residió varias semanas entre la vida y la muerte. Varios meses después salió de la clínica. Amalgamado en su cuerpo llevaba la presencia de un plomo, de uno de los proyectiles".

Un día, al tiempo que realizaba los trámites en la aduana del aeropuerto, en un viaje al extranjero, vaya sorpresa. Ahí frente a mí estaba el "resucitado" Carlos. En él nada había cambiado después del problema del asalto. Solo que los años no pasan por gusto: pero los cincuenta años no se le notaban.

No pude contener mi indiscreción y le pregunté como estaba de salud y me respondió:

- Mejor no podría estar, estoy viviendo mis mejores años.

Sin salir de mi sorpresa, le pregunté:

- Carlitos, ¿qué pasó por tu mente cuando sucedió lo del asalto?.

Con la seguridad de siempre me contestó:

- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás de la cafetería. Cuando estaba tirado y herido en el piso recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. Yo elegí vivir.

Sin permitir que terminara de hablar le insistí:

- ¿Y no sentiste miedo de la muerte?.

Carlos, inmutable continúo:

- Imagínate, amigo, que los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Me llevaron al quirófano; al ver las expresiones de sus semblantes y ojos, me asusté... podía descifrar en sus miradas: ‘Es hombre muerto’. Comprendí que debía tomar una decisión.

- ¿Que decisión?... exclame.

- Bueno... uno de los médicos me pregunto si era alérgico a algún medicamento. Respire hondo y grité: ¡ Sí a las balas! Y mientras se burlaban les dije: Estoy eligiendo vivir... opérenme como si estuviera vivo, no muerto.

- Nos despedimos y hasta la fecha nunca más nos hemos visto.

Mientras el avión me transportaba, vino a mi mente Carlos. El Carlitos que no solo vivió por la maestría de los médicos. También vivió por su asombrosa actitud, ante los momentos difíciles de su vida. Y pienso que hoy vive plenamente.

De Carlos aprendí la lección de que cada día todos tenemos la elección de vivir plenamente desde el alma. Porque más hace el que quiere que el que no puede.

Es evidente, al menos para mí, que la actitud, al final, lo es todo. Porque el hombre contiene en sus adentros: Voluntad, Amor, Sabiduría, Inteligencia Activa. Esto solo es posible comprenderlo si estamos conscientes de que somos almas amorosas.

Descárgate el libro "El Rincón de la Felicidad"

Ya puedes descargarte el libro "El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz para tu corazón". En él encontrarás todo lo publicado en el blog "El Rincón de la Felicidad": ensayos, relatos, cuentos, reflexiones y frases célebres. 100 páginas de sabiduría y reflexión totalmente gratuitas, y que puedes copiar, imprimir o utilizar en tus obras, ya que está bajo el amparo del Copyleft, y bajo la licencia Free Art License.

Sólo espero, amigo lector, que este libro que en tus manos reposa sirva de guía y de brújula en tu andar por la vida, y que en sus páginas encuentres un remanso de paz y de reflexión para tu noble y agotado corazón.

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La frase del día

Un día bien aprovechado nos proporciona un sueño tranquilo, y una vida bien aprovechada nos trae una muerte tranquila. Anónimo

martes, julio 04, 2006

lunes, julio 03, 2006

Mi frase

No malgastes este momento: es lo único que tienes. Rafael Hernampérez

Historias sin precio

Ultimamente recibo correos de personas que leen mi blog. Son palabras de agradecimiento e incluso de reconocimiento. En esos correos me comentan sus historias y sus problemas. En ellos hay un drama desgarrador en ese teatro y en ese papel que les han tocado interpretar. En ellos surge la rabia, la ira, la traición de aquellos en los que más hemos confiado, a los que más hemos querido, en los que más nos hemos sacrificado y por los que hemos dado casi nuestra vida, y que al final nos han dejado tirados como vil basura, como un trapo sucio que después de usado termina pudriéndose en un oscuro y pestilente vertedero.

Son historias tristes, dolorosas y, por desgracia, muy reales. Son historias olvidadas, historias que no interesan, historias destinadas a un final sin importancia; historias para nadie.

Leo estas historias y mi empatía se sumerge en ese océano de lágrimas amargas; de lágrimas derramadas y sin utilidad. Oigo llantos sordos, que se pierden en el aire. Buceo en las profundidades de esas almas que sufren en su silencio, aunque más bien en un silencio impuesto por aquellos que quisieron enterrar esa historia, por aquellos que humillaron a estos actores queriendo ser los protagonistas de una gran historia feliz e interesante, jugando con sus sentimientos, humillándoles, aprovechándose de sus talentos, de sus contactos y de su inocencia para exprimir la valía que ellos no tenían, y utilizarla para sus propios intereses.

Son estas historias, las proscritas, las enterradas, las humilladas, las silenciadas, las historias más interesantes. Son historias que revelan verdades y que revelan vidas ejemplares. El sufrimiento de estas personas sirven de baluarte para aprender e intentar hacer un mundo mejor y una vida más feliz.

No soy psicólogo ni psiquiatra. No soy un curandero del alma. No voy a curar a nadie. Sólo soy una persona que escucha, una persona que vive y siente las historias de este mundo conectado; una persona que aconseja y que ofrece una amistad y un corazón. Simplemente eso: ofrecer felicidad a una alma atormentada, aliviando su carga con un poco de comprensión.

¿Y qué gano yo con esto?. El pago por una historia sin precio es una moneda que no tiene precio. La moneda más valiosa es una sonrisa tras una lágrima, y un "gracias" con el corazón.

La frase del día

Las tres cosas más difíciles de esta vida: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo. Benjamin Franklin.

sábado, julio 01, 2006