martes, julio 31, 2007

Mi frase

Nuestras vidas son como hilos que, caprichosamente, se van entrelazando aquí y allá, en un determinado momento, y que forman la textura de una tela que llamamos mundo. Rafael Hernampérez

Zeus, Prometeo, Atenea y Momo

Interesante fábula de Esopo que ilustra sobre un problema muy cotidiano.


Zeus hizo un toro, Prometeo un hombre, Atenea una casa, y llamaron a Momo como juez.

Momo, celoso de sus obras, empezó a decir que Zeus había cometido un error al no colocar los ojos del toro en los cuernos, a fin de que pudiera ver dónde hería, y Prometeo otro al no suspender el corazón del hombre fuera de su pecho para que la maldad no estuviera escondida y todos pudieran ver lo que hay en el espíritu. En cuanto a Atenea, que debía haber colocado su casa sobre ruedas, con objeto de que si un malvado se instalaba en la vecindad, sus moradores pudieran trasladarse fácilmente.

Zeus, indignado por su envidia, arrojó a Momo del Olimpo.

Moraleja: Cualquier obra que se haga, por más perfecta que parezca, siempre alguien encontrará alguna razón para criticarla. Así que nunca nos desanimemos por lo que juzguen de nuestras obras; nunca faltará quien le encuentre defectos.

Mi frase

Durante esta corta vida de apenas un día, mi único propósito es aprender con el interés y la fascinación de un niño, de soñar e imaginar como un artista, de entregarme a la pasión del trabajo como un profesional, y de ver el resto de los problemas como simples molestias que no durarán más que este preciso día. Rafael Hernampérez

La frase del día

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma

La frase del día

La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano. Victor Hugo

lunes, julio 30, 2007

La frase del día

Nunca digas nunca. J. K. Rowling

Mi frase

En esa breve estancia por este maravilloso mundo, tengo el tiempo suficiente para maravillarme de los milagros que existen, y para maravillarme aún más por los milagros que puedo realizar. Rafael Hernampérez

Zeus y los robles

Otra fábula de Esopo, con un profundo mensaje.

Quejábanse los robles a Zeus en estos términos:

-En vano vemos la luz, pues estamos expuestos, más que todos los demás árboles, a los golpes brutales del hacha.

-Vosotros mismos sois los autores de vuestra desgracia respondió Zeus-; si no dierais la madera para fabricar los mangos, las vigas y los arados, el hacha os respetaría.

Moraleja: Antes de culpar a otros de nuestros males, veamos antes si no los causamos nosotros mismos.

La frase del día

Todas las personas nacen como original; la mayoría mueren como copia. Anónimo

La frase del día

Nuestra mente, por sí misma, puede hacer del infierno un cielo y del cielo un infierno. J. Milton

La frase del día

Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen. Johann Wolfgang Goethe

viernes, julio 27, 2007

Steve Jobs: Tres historias

En esta ocasión os deleitaré con un discurso que dió Steve Jobs, el presidente y fundador de Apple y Pixar (sí, el de los ordenadores Macintosh, y el iPod), en la Universidad de Stanford, en la que nos enseña muchas cosas, a través de tres historias personales. A mí, particularmente, me han encantado. Espero que os guste también a vosotros.



Gracias
Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestro comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué.
A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria.
Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre "conectar los puntos".
Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera.
Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer.
Solo que cuando yo nací decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña.
Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:
“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”
“Por supuesto”, dijeron ellos.
Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad.
Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula.
Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo.
Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.
En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna.
Me encantaba.
Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Os daré un ejemplo.
En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano.
Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía.
Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.
Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.
Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.
Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.
Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.
Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.
Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.
Y me despidieron.
¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?
Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.
Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.
Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley].
Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.
No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.
Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.
Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.
El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.
No os conforméis.
Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.
No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.
Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.
Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.
Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.
Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico.
Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.
Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir.
Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.
Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.
No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.
No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.
Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.
De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.
Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.
Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad.
En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo auto-stop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:
“Sigue hambriento. Sigue alocado”.
Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.
Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso a vosotros.
Seguid hambrientos. Seguid alocados.
Muchísimas gracias a todos.

Mi frase

Al nacer lo hago con una página en blanco, sobre la que escribo los bellos versos de mi diario. Rafael Hernampérez

La frase del día

Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo. Mahatma Gandhi

Mi frase

He sido feliz, ha merecido la pena haber vivido. Rafael Hernampérez

La frase del día

Todo fluje, nada permanece. Heráclito de Éfeso

jueves, julio 26, 2007

Mi frase

En la vida, las dificultades y los problemas esconden sorpresas y grandes oportunidades para quienes cogen el timón y osan guiar su barco a través de la tempestad, en lugar de ir a la deriva culpando a los demás. Rafael Hernampérez

La frase del día

Los hombres viven, en general, el presente con una cierta ingenuidad; esto es, sin poder llegar a valorar exactamente sus contenidos. Sigmund Freud

miércoles, julio 25, 2007

martes, julio 24, 2007

Mi vida en un día

Nazco a este mundo, y mi existencia es un simple suspiro, un fugaz momento, un instante nada más. En mi nacimiento puedo ver la luz de un amanecer, un milagro inexplicable, como mi existencia. Y este mundo al cual he venido a parar está lleno de cosas que despiertan en mi la fascinación, la alegría de aprender, de conocer, de explorar, de ver, de oír, de tocar, de oler, de saborear, de sentir…

Descubro que puedo imaginar, que puedo soñar, que puedo crear ilusiones y transformarlas en realidad mediante mis acciones, haciendo milagros que se añaden a este mundo en el que he venido a nacer, a vivir y a morir.

Y este mundo está lleno de otras existencias tan efímeras como la mía. Y los milagros se multiplican cuando podemos unirnos para crear cosas más y más grandes, a través de la colaboración y de compartir nuestros sueños.

El breve lapso de mi existencia se agota en mitad de la noche, y me digo: “he sido feliz, ha merecido la pena haber vivido”. Y una sonrisa embellece mi rostro mientras mis ojos se cierran, con la esperanza de nacer nuevamente.

La verdad es que he muerto muchas veces, y he vuelto a nacer otras tantas. Nazco cada día, al amanecer, y, como un bebé, me fascino por las cosas que en este mundo existen: los colores, los olores, los sonidos, las texturas…

Cada día lo miro con los ojos de un bebé, descubriendo el olor de un café recién hecho, el color del cielo, las formas de las nubes, las formas y los colores de los árboles y de las plantas de un parque, el sonido que emite un pájaro para recibir el día, sentir la humedad de la lluvia sobre mi piel, el olor de la tierra mojada y la fragancia de los pinos.

Mi esperanza de vida acabará al acabar el día. Por tanto, para esas menos de veinte horas que tengo, no hay sitio para los rencores, ni para los agravios del pasado, ni para las experiencias del ayer. Al nacer lo hago con una página en blanco, sobre la que escribo los bellos versos de mi diario.

En esa breve estancia por este maravilloso mundo, tengo el tiempo suficiente para maravillarme de los milagros que existen, y para maravillarme aún más por los milagros que puedo realizar.

En esa efímera vida he sido dichoso por no estar sólo, por encontrarme con otras vidas que se maravillan de mi sola presencia, de compartir ilusiones y sueños, y poder realizar aún mejores milagros.

Pero en esta corta vida de un día, hay cosas que no se pueden abarcar, cosas que están fuera de mi alcance, cosas que no puedo cambiar. Y para avanzar sin estancarme ni inflingirme ningún daño, es necesario aceptar que no todo está bajo mi control y continuar por otro camino.

Durante esta vida puedo ver cómo otra vida con la que he compartido mi existencia ha desaparecido, como una burbuja de jabón que explota de repente. Mi primera sensación es la pena, pero soy feliz porque he tenido la oportunidad de haber sido testigo de su existencia y por haber compartido momentos entrañables.

Durante esta corta vida de apenas un día, mi único propósito es aprender con el interés y la fascinación de un niño, de soñar e imaginar como un artista, de entregarme a la pasión del trabajo como un profesional, y de ver el resto de los problemas como simples molestias que no durarán más que este preciso día.

Al final del día, a la hora de morir, hago balance de mi vida y sonrío, porque he sido feliz al nacer, he sido feliz mientras vivía, en cada momento, y soy feliz ahora, en el momento en que mis ojos se cierran y me despido de mi vida.

La felicidad no está en tener una vida llena de días, si no en tener muchas vidas plenas de un día. Cada una de estas vidas es como un ladrillo, el cual se va poniendo día a día a la construcción de este mundo. Hay quien se obceca y se estanca en el pasado, en un ladrillo puesto hace tiempo, y el ladrillo de ese día es defectuoso, se coloca mal, y el resto de la construcción se penaliza. Hay quien quiere adelantar la construcción, pero ese ladrillo aún no ha llegado. Por ello, nacer, vivir y morir cada día es el secreto de mi felicidad.


Rafael Hernampérez