jueves, noviembre 30, 2006

Gente pobre

Precioso relato anónimo, con una reflexión profunda e interesante.

Un día, un padre llevó a su pequeño hijo a tomar un paseo por el campo con el propósito de mostrarle como vivía la gente pobre.

Pasaron el día visitando a unos amigos campesinos, que era una familia muy pobre.

Cuando regresaban del viaje, el padre le preguntó a su hijo, "¿Qué te pareció el paseo?"

"Muy bueno, papá."

"¿Viste cuán pobre es la gente?" le preguntó el padre.

"¿De que hablas, papá?" replicó su hijo.
"Vi que ellos tienen 4 perros, en cambio nosotros tenemos solo uno. Nosotros tenemos una piscina que apenas llega hasta la mitad del jardín, ellos tienen un riachuelo que nunca termina. Nosotros tenemos lámparas en el jardín, ellos tienen estrellas. Nuestro patio termina en la pared del vecino, el de ellos acaba junto con el horizonte. Ellos tienen tiempo para sentarse a conversar juntos, en cambio tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y nunca los veo."

Cuando el pequeño muchacho terminó, su padre quedó mudo.

Su hijo añadió, "Gracias, papá, por mostrarme tanta riqueza y saber lo pobres que somos nosotros."


¿Acaso no es cierto que todo depende de como tú veas las cosas?

Si tienes amor, amigos, familia, salud, buen humor y una actitud positiva hacia la vida... ¡lo tienes todo!

No puedes comprar ninguna de estas cosas. Puedes tener todas las posesiones que el dinero puede comprar, pero si eres pobre de espíritu..., no tienes nada.

La frase del día

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Refrán

miércoles, noviembre 29, 2006

Mi frase

Nunca habrá herida que te mate, ni muerte que te hiera, si tu espíritu se aferra a la esperanza. Rafael Hernampérez

El pago

Conmovedor relato que revela una verdad que pasamos siempre por alto.

Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar su escuela, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre.

Decidió que pediría comida en la próxima casa.

Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta. En lugar de comida pidió un vaso de agua.

Ella pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche.

Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó, "¿Cuánto le debo?

"No me debes nada," contestó ella. "Mi madre siempre nos ha enseñado a jamás aceptar un pago por una caridad".

Él dijo, "Entonces, te lo agradezco de todo corazón."

Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe en Dios y en los hombres era más fuerte.

Había estado listo a rendirse y dejar todo.

Años después esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores locales estaban confundidos y no encontraban la razón de su mal.

Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad.

Se llamó al Dr. Howard Kelly para consultarle.

Cuando oyó el nombre del pueblo de donde ella vino, una extraña luz llenó sus ojos.

Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entró a verla. La reconoció en seguida.

Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida.

Desde ese día prestó atención especial al caso y después de una larga lucha, ganó la batalla.

Finalmente, el Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.

La revisó, escribió algo en el borde, y envió la factura al cuarto de la paciente.

Ella temía abrirla, porque sabia que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos... Pero al fin la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura.

Leyó estas palabras... "Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche - (firmado) Dr. Howard Kelly".
Lágrimas de alegría inundaron sus ojos y su feliz corazón oró así: "Gracias, Dios por que Tu Amor se ha manifestado en las manos y los corazones humanos."

La frase del día

El que la sigue la consigue. Refrán

martes, noviembre 28, 2006

El matrimonio

Relato de autor desconocido que habla sobre el amor verdadero.

Un famoso maestro, se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio.

Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las parejas, y que es preferible acabar con la relación, cuando ésta se apaga, en lugar de entrar en la hueca monotonía del matrimonio.

El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les relató lo siguiente:

"Mis padres vivieron 55 años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, sufrió un infarto y cayó. Mi padre la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la camioneta. A toda velocidad, sin respetar semáforos, la condujo hasta el hospital.

Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló; su mirada estaba perdida. Casi no lloró.

Esa noche, sus hijos nos reunimos con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, recordamos hermosas anécdotas y él pidió a mi hermano, teólogo, que le dijera donde estaría mamá en ese momento. Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, y de conjeturas de cómo y dónde estaría ella.

Mi padre escuchaba con atención. De pronto pidió que lo lleváramos al cementerio.

"¡Papá!", respondimos, "¡son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!".

Alzó la voz, y con una mirada vidriosa dijo:

"No discutan conmigo, por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años".

Se produjo un momento de respetuoso silencio, no discutimos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al velador. Con una linterna llegamos a la tumba. Mi padre la acarició, oró y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:

"Fueron 55 años... ¿saben? Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer".

Hizo una pausa, y se limpió la cara. "Ella y yo, estuvimos juntos en aquella crisis. Cambié de empleo...", continuó. "Hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de los seres queridos, oramos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apoyamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores... Hijos, ahora se ha ido, y estoy contento, ¿saben por qué?

Porque se fue antes que yo. Ella no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto, que no me hubiera gustado que sufriera...".

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado en lágrimas. Lo abrazamos, y él nos consoló: "Todo está bien, podemos irnos a casa; ha sido un buen día".

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor; dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, ni con el sexo, más bien se vincula al trabajo, al complemento, al cuidado y, sobre todo, al verdadero amor que se profesan dos personas realmente comprometidas".

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatirle; ese tipo de amor, era algo que no conocían. Ojalá algún día puedan encontrar un amor así; y si lo encuentran, jamás, pero jamás, lo dejen ir...

lunes, noviembre 27, 2006

El anillo

Un cuento de autor desconocido, cuyo mensaje ya conocía de algún libro de Dale Carnegie. Espero que os guste y lo recordéis en esos momentos.

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

"Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo".

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...

Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

"No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje".

"Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje (el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey). Pero no lo leas -le dijo- mantenlo escondido en el anillo".

Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ".

Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en la carroza y le dijo:
"Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje".

-"¿Qué quieres decir? "-preguntó el rey-. "Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida".

-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:
"RECUERDA QUE TODO PASA..."

Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza.

Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

La frase del día

No hay rosa sin espinas. Refrán

sábado, noviembre 25, 2006

El paracaídas

Este es un relato sobre un héroe de guerra estadounidense que me ha llegado por email. La historia me ha marcado mucho, y me ha hecho reflexionar acerca de nuestra ingratitud. Espero que os guste.

Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.

Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la prisión.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó:

- "Hola, usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron verdad?"

- "Y usted, ¿cómo sabe eso?", le preguntó Plumb.

- "Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?"

Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondio.

- "Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí."


Estando solo Plumb no pudo dormir esa noche, meditando:

¿Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días, yo era un arrogante piloto y él era un humilde marinero?"

Pensó también en las horas que ese marinero paso en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia:

¿"Quién empacó hoy tu paracaídas?".

Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Uno necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, uno emocional, uno mental y hasta uno espiritual.

A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien , o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí.

Hoy, esta semana, este año, cada día, trata de darte cuenta quién empaca tu paracaídas, y agradéceselo.

Las personas a tu alrededor notarán ese gesto, y te lo devolverán empacando tu paracaídas con ese mismo afecto.

Todos necesitamos de todos, por eso demuéstrales tu agradecimiento.

Los tres filtros

Un precioso cuento sufí que convendría recordar muy a menudo.

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice:

-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia...

-¡Espera! -le interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por los tres filtros lo que vas a contarme?.

-¿Los tres filtros? -preguntó su discípulo.

-Sí, el primero es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario...

-¡Ah, vaya! El último filtro es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

- Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

La frase del día

Quien adelante no mira, atrás se queda. Refrán

viernes, noviembre 24, 2006

Nasrudin y los dulces

Sencillo cuento sufí, en el que se pone de manifiesto nuestra mala costumbre de rechazar las oportunidades que nos ofrece la vida por pensamientos innecesarios, como "qué dirán".

La fiesta reunió a todos los discípulos de Nasrudín. Durante muchas horas comieron y bebieron, y conversaron sobre el origen de las estrellas. Cuando era ya casi de madrugada, todos se prepararon para volver a sus casas.

Quedaba un apetecible plato de dulces sobre la mesa. Nasrudín obligó a sus discípulos a comérselos. Uno de ellos, no obstante, se negó.

-El maestro nos está poniendo a prueba -dijo-, quiere ver si conseguimos controlar nuestros deseos.

-Estás equivocado -respondió Nasrudin-, la mejor manera de dominar un deseo es verlo satisfecho. Prefiero que os quedéis con el dulce en el estómago, que es su verdadero lugar, que en el pensamiento, que debe ser usado para cosas más nobles.

La frase del día

Quien siembra vientos recoge tempestades. Refrán

jueves, noviembre 23, 2006

La frase del día

Después de la tempestad viene la calma. Refrán

El amor a su tiempo

Preciosa reflexión de autor desconocido.

Si tú te encuentras enamorado de una persona que no está enamorada de ti...
no te reproches a ti mismo. No hay nada de malo contigo, sino que el amor no
eligió descansar en el corazón de la otra persona.
Si encuentras a alguien que esta enamorado de ti, y tú no lo amas, siéntete honrado
de que el amor vino y tocó a su puerta, pero dulcemente rechaza el regalo que no
puedes devolver.
Si tú te enamoras de alguien, y esta persona se enamora de ti también, y el amor elige irse,
no intentes reclamarlo o culparlo. Déjalo ir. Hay una razón y un significado.
Tú lo sabrás a su tiempo.

Recuerda que tú no eliges al amor. EL AMOR TE ELIGE A TI.
Todo lo que puedes hacer realmente es aceptarlo, por todo su misterio,
cuando entra a tu vida. Siente como él te llena hasta derramarse, y entonces encuentra
la manera de compartirlo.

Dalo a la persona que lo hizo nacer en tu vida.
Dalo a otros que sean pobres de espíritu.
Dalo alrededor del mundo, en todas las formas que puedas.

Es entonces que muchos que aman cometen un error, porque habiendo estado mucho
tiempo sin amar, entienden el amor como únicamente una necesidad.
Ellos ven sus corazones como un lugar vacío que necesita ser llenado con el amor,
y empiezan a ver el amor como si fuera algo que fluye para ellos en lugar de fluir desde ellos.

Acuérdate de eso, y mantenlo en tu corazón: el amor tiene su propio tiempo,
sus propias estaciones, y sus propias razones para ir y venir.
Tú no lo puedes sobornar, coaccionar, motivar o insistir para que se quede.
Tú solo puedes abrazarlo cuando él llega, y repartirlo con los otros cuando el venga hasta ti.
Pero si él elige dejar tu corazón, o el corazón de aquel a quien tú amas,
no hay nada que puedas hacer, y no hay nada que debas hacer.

El amor es y siempre será un misterio. Alégrate de que él haya entrado a tu vida en
algún momento.
Si tú mantienes tu corazón abierto, él vendrá de nuevo a ti.
El error es la única oportunidad de comenzar de nuevo de manera más inteligente.

miércoles, noviembre 22, 2006

El camino de siempre

Precioso cuento sufí que nos hace reflexionar sobre la rutina.

Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Como era un animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.

Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el espacio ya abierto hizo a sus compañeros seguir por allí. Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha y a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.

Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro.

Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y, finalmente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible.

Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si esa es la mejor elección.

La frase del día

El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras. Refrán

martes, noviembre 21, 2006

Los tres diablillos

Precioso cuento de autor desconocido, que nos enseña una gran verdad.

Hubo una vez tres diablillos que deseaban ser grandes diablos. Un día, el gran diablo les encomendó una misión para que ellos demostraran que ya estaban preparados para ser grandes diablos. La misión consistía en otorgarles EL ÉXITO y LA FELICIDAD, y tenían que ocultarlos en un lugar donde el hombre no pudiera hallarlos.

Los tres diablillos salieron emocionados a cumplir la misión. En un momento comenzaron a discutir en qué lugar lo ocultarían. Uno de los diablillos propuso esconderlos en el fondo del mar, pero sus compañeros lo criticaron, ya que el hombre en un día de pesca podría hallar al ÉXITO Y LA FELICIDAD. Otro de los diabillos propuso esconderlo en la luna, pero su compañeros lo criticaron, ya que el hombre podría llegar algún día a la luna y hallar EL ÉXITO y LA FELICIDAD. El último de los diablillos (el más inteligente de los tres) propuso lo siguiente: guardemos AL EXITO Y LA FELICIDAD dentro de cada hombre, en el fondo de su corazón. Son tan ingenuos, que buscarán AL EXITO Y LA FELICIDAD por todas partes del mundo, y no sabrán que lo llevan dentro de ellos mismos.

Moraleja: No seas ingenuo, el EXITO Y LA FELICIDAD están dentro de ti. Por mas que vayas hasta al fin del mundo no lo encontrarás, porque simplemente lo tienes que sacar afuera. Nadie ni nada te hará feliz, por que feliz ya eres, sólo que no te has dado cuenta de que tienes tienes un corazón, con EXITO Y FELICIDAD.

La frase del día

La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir. César González-Ruano

Reflexión sobre la vida y la muerte

He tenido una noche inquieta. Desde las cuatro de la madrugada he dado vueltas en mi cama, sin poder dormir. Ayer fue un aciago día con un sin fin de terribles emociones. Por un lado, falleció mi amiga Vanesa. Por otro lado, tuve una fuerte discusión en el trabajo con mi responsable.

Anoche, después de trabajar, fui al tanatorio de Móstoles para acompañar a su hermana Esther y a sus padres en esos momentos tan terribles. El cuadro era dantesco y cruel, sobrecogedor y trágico. Me hubiera encantado poder dedicarles una sonrisa de comprensión para derretir el sofocante hielo, pero hubiera sido malinterpretado como una burla. Me hubiera gustado hablar y reconfortar con mis palabras, pero sabía que mis palabras sonarían muy lejanas e inaudibles, como si estuvieras en el fondo de una piscina y te hablaran desde el exterior.

Durante un par de minutos observé el cadáver de Vanesa, expuesto tras una vitrina, amortajado en raso en el interior de un oscuro ataúd de madera. Parecía dormir plácidamente, sin ninguna inquietud ni preocupación. Parecía imposible que hacía apenas unas semanas había hablado con ella en su casa, la había visto moverse, andar, escuchar, mirar, respirar... Se hace muy difícil imaginar que de un momento a otro dejamos de existir, cuando al nacer ya está firmada nuestra sentencia de muerte.

Nos resistimos a aceptar la muerte, cuando forma parte de nuestra propia existencia, de nuestra propia naturaleza, el fin de nuestras vidas. Contemplamos a la "Negra Dama" como algo aterrador, sobrecogedor, algo a evitar durante toda nuestra vida. La vida necesita de la muerte, y la muerte de la vida, para que todo tenga sentido. Es el ciclo eterno de la vida, de la inmortalidad, de la resurrección. La Naturaleza sobrevive gracias a estos dos estados: la vida y la muerte. La muerte de un ser es el alimento de otro, y por tanto, su vida. Ambas, vida y muerte, son tránsitos reciclables.

La muerte nos hace reflexionar sobre nuestra propia existencia. La "Negra Dama" de la muerte no distingue a un rey o a un campesino, a un hombre bueno o a un hombre malo, al más hermoso o al más feo, al más valiente o al más cobarde, al más inteligente o al más zoquete. Su misión es hacer cumplir el eterno designio de la renovación, para que este mundo sobreviva constantemente.

La muerte nos hace reflexionar sobre muchas cosas: ¿estoy aprovechando realmente mi vida?. ¿Por qué no me quedo un ratito más con los compañeros después del trabajo para tomar unas cervezas, hablar, reír, cantar, o lo que se tercie?. ¿Por qué no disfrutar de una buena comida de vez en cuando en un buen restaurante?. ¿Por qué no jugar más a menudo con nuestros hijos, sobrinos o retoños de amigos y vecinos?. ¿Por qué no ponerse aquel hermoso traje o vestido que nunca nos ponemos?. ¿Por qué no hago el amor más a menudo, cuando tengo la oportunidad?. ¿Por qué esperar un momento especial, cuando cada momento, incluso éste, es especial?.

Cuanto más lo pienso, más creo que en esta vida estamos despilfarrando las oportunidades que se nos presentan a cada momento. Perdemos el tiempo en discusiones vanales que no tienen ninguna importancia de base, pero sí fatales consecuencias. Perdemos el tiempo preocupándonos y creando conjeturas sobre un futuro incierto. Perdemos el tiempo observando los problemas bajo un microscopio, asustándonos por el tamaño que tienen tras la lente. Perdemos el tiempo en muchas cosas inútiles, cuando las cosas buenas están ahí y no las vemos. Y si no están, tenemos la oportunidad de crearlas.

Ante la visión de la muerte, esa visión auténtica del fin de nuestros días, de nada sirve todas las fortunas que amases, ni los imperios que puedas conseguir, ni los titulos que puedas ganar. Todos son semillas estériles que brillan pero que no germinan. Son semillas que acaban reñidas a muerte por los cuervos, o enterradas para siempre sin ningún valor en el olvido. Son semillas del mal que germinan en el corazón de aquellos que las codician.

El sentido de la vida está en aprovechar cada momento, cada aliento, en disfrutar de la propia vida y utilizar cada instante en hacer el bien, en ayudar al prójimo, en amar, en consolar al necesitado, en sonreír, en reír, en jugar, en bailar, en cantar, en escuchar... Estas semillas no cuestan nada, no brillan, no tienen valor para el que las siembra, pero sí para la tierra que las recibe, y el fruto que de ellas germina sobrevive a tu propia muerte por que queda grabado en el corazón y en el recuerdo. Entonces es cuando uno puede recibir a la "Negra Dama" de la muerte con la misma sonrisa con la que ella realiza su misión, porque esa vida ha sido bien aprovechada y ha merecido la pena vivirla.

Quiero acabar esta reflexión con una frase de Jason Becker: "Vivimos pensando que nunca moriremos. Morimos pensando que nunca hemos vivido".

Sé feliz, aquí y ahora.