lunes, abril 16, 2007

El jardinero impaciente

Hubo una vez un jardinero que tenía un solar por jardín. Y no era porque no plantase nada en el jardín, ni que no lo abonase o regase. El problema era su impaciencia.

Cuando plantaba un árbol, no podía esperar a que creciera lo suficiente y que diese sus frutos. En mitad de su desarrollo, arrancaba el árbol de forma desesperada, sin darle tiempo.

Una vez plantó un rosal para deleitarse con sus flores. Pero cuando se pinchó con una de sus espinas, se enfureció tanto que lo quemó, maldiciendo a la pobre planta.

Otra vez sembró unos pensamientos, pero al ver que no se elevaban lo que a él le gustaría, ni que tuvieran los colores y las tonalidades que él deseaba, procedió a desenterrarlas con su azadón, dejándolas morir con sus raíces fuera.

En otra ocasión plantó una parra, pero esta no creció lo que él suponía suficiente el primer año. Él quería una parra como la de su vecino, que daba una sombra espectacular en verano en lo alto de su porche, con multitud de racimos verdes. Ante la falta de rapidez de crecimiento, procedió a talar su aún verde tronco, culpando al que le vendió el sarmiento inicial.

Lo intentó también con árboles frutales y hasta con bonsais. Pero la complejidad de los injertos y del cuidado de los árboles enanos lo desesperaron enseguida, abandonando la tarea iniciada y condenando a la muerte a los nuevos candidatos de su jardín.

Hubo una vez que contrató a un ayudante, quien comenzó a realizar las tareas con paciencia y buen hacer. Pero el jardinero lo despidió, pensando en que no soportaba el buen hacer del joven, y porque le ponía en ridículo ante todos sus convecinos.

El jardinero fue envejeciendo, y su solar seguía siendo un solar. Trabaja inútilmente y no tenía ningún resultado rápido. Culpaba a todos de todo: a las plantas, al agua, a la tierra, al ayudante, al vecino... Y todos sus intentos evidenciaban aún más el problema principal: él mismo.

Siendo ya viejo, el jardinero enfermó, no pudiendo ya caminar. Desde su casa veía y sufría, día a día, cómo su solar seguía siendo un solar.

Un día, empezó a salir un pequeño brote del suelo, enfrente de su puerta. Pero él no podía moverse. Quería levantarse para ver más de cerca a aquel intruso, pero debía conformarse desde la distancia a ver cómo, día tras día, y mes tras mes, cómo ese brote iba creciendo sólo, a expandirse en unas ramas y en unas verdes hojas. En tres años, aquel pequeño brote era ya un arbolito de un tamaño considerable, hermoso, majestuoso y espléndido. El jardinero sonrió, pues aquel arbol era el jardín que siempre quiso pero que estúpidamente siempre había matado.


Moraleja: A menudo actuamos como el jardinero, con la ilusión de conseguir algo, pero una vez comenzado no tenemos la constancia de seguir y ver el final. Creemos que las cosas vienen ya hechas, o que los resultados se obtienen en muy poco tiempo, y no tenemos la paciencia de disfrutar del milagro del desarrollo, desde la más pequeña semilla hasta convertirse en un enorme árbol. Es la impaciencia la que nos hace abandonar nuestros sueños cuando surge la más pequeña dificultad. Destruimos ese sueño, esa ilusión, mucho antes de haberse materializado.

Y nuestro orgullo y nuestra falta de reconocer nuestros errores y de aprender de ellos, nos hace ser déspotas, rechazando y eliminando de nuestra vida las ayudas que nos proporcionan.


Rafael Hernampérez

Libros para encontrar la felicidad

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- El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz en tu corazón:
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- El Rincón de la Felicidad 2: una nueva oportunidad:
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domingo, abril 15, 2007

El entierro

He querido despedirme de Juan, asistiendo a su entierro.

Ha ocurrido algo increíble: era imposible aparcar. El aparcamiento, los márgenes de la carretera, el aparcamiento de un campo de fútbol y el de un solar contiguo al cementerio estaban abarrotados de coches. Tuve que aparcar un poco lejos, junto a la valla de una parcela rústica.

La capilla estaba a rebosar, y muchas personas se quedaron fuera. Era tal la asistencia a este último adiós a una grandísima persona.

Rafaela, su esposa, se derrumbó tras estos dos días de entereza en el tanatorio. El cansancio y la partida del que fuera el verdadero amor de toda una vida, que dió como fruto dos fantásticos hijos y un nieto, ya rebasaron el límite.

La homilía fue rápida. Apenas quince o veinte minutos, llenos de profundo pesar y del calor de una multitud. Después, fuimos hacia los nichos, haciendo el cortejo fúnebre tras su ataúd. Por la densidad de la procesión, calculé cerca de 500 asistentes.

El cierre del sepelio fue emotivo y muy sentido por los presentes. Rafaela se derrumbó nuevamente, dando el último adiós a Juan. Acto seguido se dirigió al nicho de su madre, a tan sólo unos pocos nichos a la izquierda del de Juan. Pronunció unas palabras a su madre, tocando la losa de mármol que sella su nicho.

En ese momento recordé que hacía apenas siete años, asistí a dar el pésame a Rafaela por su madre en ese mismo tanatorio, poco antes de su entierro, que se celebraba al mismo tiempo que mi boda.

Me acordé entonces de mi tía Begoña, fallecida hace apenas seis años, tras una agonía de casi dos años luchando con una fuerza sobrenatural contra el cáncer que la consumió. La iglesia de mi pueblo, mucho mayor que la capilla del tanatorio donde oficiaron la despedida de Juan, estaba mucho más abarrotada, y mucha gente se quedó fuera de la iglesia. Fueron más de mil (no estoy exagerando) las personas que fueron a dar el pésame a mi tío y a mis primos. Duró mucho más que la hora de la homilía. Parecía no acabar nunca.

Uno se detiene a pensar qué es la vida, qué hacemos en ella y si merece la pena hacer tantos planes y trabajar duramente por cosas que nunca llegan a verse o a materializarse. La muerte es lo único seguro que existe; lo demás son sólo conjeturas.

La vida, amigos míos, es un constante relevo. Todo tiene un inicio y un fin, y a cada vida le sucede otra, abriendo y cerrando los ciclos de una vida más alta e inmortal, posiblemente la de Dios. Nuestra vida constituye una oportunidad de mejorar y evolucionar esa otra vida mayor, como si fuéramos una célula de ese organismo mayor.

Hemos tenido la oportunidad de vivir, de existir en este maravilloso mundo, y hemos tenido la suerte de decidir cómo queremos vivir nuestra existencia. Somos libres de elegir cómo vivir, a pesar de que olvidamos que la vida es este preciso momento. El pasado no tiene importancia, porque nunca ocurrirá otra vez: ni lo bueno ni lo malo. El futuro es sólo una ilusión creada por nuestros sentimientos y nuestras emociones. Pero este instante es realmente tu vida. No importa tus riquezas, tus títulos, tus creencias, tus proyectos o tus preferencias. Sólo te pertenece este preciso instante, y si al siguiente instante ya no estás aquí, todo aquello con lo que has adornado tu vida carecerá de sentido y de valor.

Nos obcecamos constante e inútilmente en hacer más y más planes, en llenar nuestro tiempo de cosas inútiles, en adornar nuestra vida, en llenar una y otra vez la bandeja de las cosas por hacer, y dejar para el final los planes para ser felices o hacer felices a los demás. Nuestro último instante no lo conocemos, y llega antes de lo que nos gustaría. Cuando dejamos este mundo, la bandeja de cosas por hacer está siempre llena.

Tienes en tus manos la oportunidad de elegir cómo invertir este instante. Puedes elegir entre ser feliz o desdichado, enfadarte o alegrarte, fruncir el ceño o sonreír, hacer el bien o hacer el mal, aislarte o disfrutar del calor humano, crear o destruir, odiar o amar, realizar tus sueños o perder el tiempo, desesperarte o buscar una solución, preocuparte u ocuparte, invertir o malgastar ese instante... Cada instante es una semilla de la que germinará el fruto de tus decisiones.

Y a medida que se avanza en la vida, se acumulan sus instantes y germinan los frutos de tus decisiones. Al final, en el último instante, es cuando al hacer el balance de esos frutos se verá si la vida ha merecido la pena.

Cuando veo la concurrencia en el adiós a Juan o a Begoña, es cuando me percato de que sus vidas en realidad han merecido la pena. Fueron grandes personas, que con escasos estudios, cultura, títulos o riquezas, amaron a muchas personas, haciéndolas felices a lo largo de sus vidas. Invirtieron esos instantes con la semilla del amor y de la felicidad. Sus frutos son evidentes, y el balance es una incomparable cosecha ingente de amor y de felicidad. Y esos frutos sobrevivirán a sus muertes en los corazones de las personas que amaron.

Lo más curioso de esta historia no fue esta reflexión que tuve mientras sellaban el sepelio de Juan. Tras concluir el ritual, al darme la vuelta en procesión hacia la salida, pasé por un nicho con un dibujo pintado por un niño dedicado a su padre, fallecido con 39 años. No sé por qué, pero me evadí de la procesión, giré a la derecha, recorrí varias filas de nichos, hasta el solitario pasillo donde se encontraba el nicho de mi amiga Vanesa, fallecida hace unos pocos meses con tan sólo 26 años. En mitad del pasillo había un banco, donde me senté. Justo enfrente de mí había un nicho de un chico fallecido con sólo 16 años. En ese momento me derrumbé y rompí a llorar.

Me jacto de no llorar en los entierros, ni siquiera del de los seres más queridos. Pero en ese momento estaba llorando, y no por la pérdida de Juan ni por acordarme de mi tía Begoña o de mi querida Vanesa. Estaba llorando por aquel dibujo hecho por un niño a su papá, para mí un completo desconocido. Me acordé en ese momento de mi hija, a la que le encanta dibujar mucho y dedicarme la mayor parte de sus pequeñas obras de arte. No es que yo me imaginara estar dentro de ese nicho y que el dibujo fuera de mi hija Nerea. No alcanzo a explicar por qué esa imagen me hizo sacar toda ese dolor de dentro de mí. Quizá fuera como un símbolo que representa el adiós de una vida y el relevo de otra. Que la vida no termina con la muerte, que unos vienen y otros se van, y que la muerte, al fin y al cabo, es un trámite necesario para que todo continúe y recicle un ente superior del cual nosotros tan sólo somos como unas simples células.

En estos momentos soy feliz porque Begoña, Juan, Vanesa, Casiano y otros muchos seres queridos a los que he perdido, han contribuido con su existencia a un mundo mejor, y los frutos de sus semillas siguen aquí, ahora y siempre. Y soy feliz porque yo también estoy contribuyendo a esa causa lo mejor que puedo, amando a mi prójimo.

Quisiera que mi último instante en esta vida fuese el más feliz para mí y para todos los demás, saber que todos mis instantes los invertí bien, y que todas las semillas que planté en vida germinan y dan un fruto incomparable del que todos puedan saciarse.



Rafael Hernampérez

viernes, abril 13, 2007

Juan

Hace apenas unos minutos ha fallecido Juan, el vecino de toda la vida.

Juan y su mujer, al igual que mis padres, fueron de los primeros vecinos del bloque, que habían invertido todos sus ahorros en cuatro ladrillos cuando estaba el solar. Sus hijos, junto conmigo y mis hermanos, nos hemos criado juntos y hemos ido al mismo colegio. Hemos compartido prácticamente de todo durante muchos años.

A mi mente vienen las fiestas por Navidad, por NocheVieja, o por algún cumpleaños, en nuestras propias casas o en el descansillo. Todo era alegría y felicidad.

Un instante ha bastado para apagar esa alegría que recordaré siempre mientras viva, así como su generosidad y su positivismo en la vida. Recordaré también que yo, al igual que él, también tengo un último instante, que puede ser cualquiera de los que me quedan.

A pesar de la pena y de las lágrimas que me produce su pérdida, soy feliz porque Juan fue una persona de gran corazón, que quería infinítamente a todo el mundo. Tuve la gran dicha de haber estado junto a él en vida, y de beber en su manantial de paz y de felicidad. Fue feliz y regaló felicidad a todos los que estuvimos a su lado. ¿Qué mejor manera de morir sabiendo que tu vida mereció la pena vivirla por la felicidad de los demás?.

En mi alma, por siempre, te dedico estas palabras, Juan. Sé feliz siempre.

El futuro es un bromista

El futuro es un bromista que a menudo le gusta cambiar tus planes.

Un instante, tan sólo un instante, es necesario para hacer grandes cosas y para cambiar una vida o un mundo.

La vida está llena de instantes, y vamos acumulando estos instantes sin pensar que cualquiera de ellos puede hacerte el más feliz o el más desafortunado de las criaturas que pueblan este mundo, sin ni siquiera imaginar que uno de esos instantes puede ser el último.

He estado trabajando duro durante mucho tiempo, dando lo mejor de mí, esforzándome al máximo, dedicándome enteramente a mi trabajo para labrar un futuro mejor para mí y para mi familia. Durante dos años y medio he estado sacrificando sueño y tiempo (robado a mi mujer y a mi hija), para tener un trabajo estable y poder conseguir una nueva casa. Dos años y medio de ilusiones, presiones y nervios. He pasado casi un año intentando vender mi casa actual. La semana que viene es muy posible que firme la venta. Julio es la fecha prevista para ir a nuestra nueva casa.

Pero un instante ha cambiado todo este proyecto de vida, pues hoy he sido despedido de mi empresa, en la que tenía puesta todas mis ilusiones profesionales y personales. Ese fatídico instante ha truncado todo el esfuerzo realizado, pues debo encontrar un trabajo enseguida y no creo que ningún banco me conceda una hipoteca con menos de seis nóminas.

Pero, lejos de despotricar, de culpar, de lamentar, de rasgarme las vestiduras, de preocuparme, de enfadarme de darle vueltas al asunto sin llegar a ningún sitio, lo he tomado con una actitud positiva. De nada sirve todo ésto, salvo para perder el tiempo y alimentar una frustración innecesaria e inevitable. En lugar de ello, acepto la situación (mi mujer no lo ha podido encajar), y con la mente fría he tomado la actitud de no rendirme y luchar por ver otras posibilidades. Es posible que ahora no sea el momento, y que esto es una lección y una experiencia de la que se puede aprender mucho y de la que uno sale fortalecido. Es posible que si no vendemos el piso, y perdemos el 25% de todo lo que hemos invertido, más los intereses cobrados en los créditos que hemos abierto, por lo menos seguiremos teniendo nuestra casa, que es la primera necesidad, y que en un futuro podamos tener una mejor inversión inmobiliaria. No nos quedamos sin nada.

Respecto a mi empresa, no guardo ningún rencor en mi corazón ni contra la empresa ni contra las personas que me han despedido. Les doy las gracias por poner un obstáculo en mi vida que me dará la oportunidad de agudizar mi destreza y mi habilidad para superarlo, y me permitirá ser mejor aún de lo que soy. Agradezco de corazón la oportunidad de haberme acogido en la organización, de haberme hecho partícipe de importantes labores y decisiones, de conocer a grandísimos compañeros y profesionales, de aprender muchas cosas y de poder tener a mi disposición la oportunidad de superarme a mí mismo ante las circunstancias. Creo que mi trabajo ha sido encomiable, pues he dado lo mejor de mi, y las personas con las que he trabajado han dado lo mejor de sí para mí. Si alguna de las semillas que he sembrado en el trabajo ha servido para que las cosas vayan mejor para la empresa o para alguno de mis compañeros, me sentiré satisfecho de por vida. Estoy orgulloso de haber trabajado con los mejores profesionales que he visto en muchos años.

Ahora tengo la oportunidad única de pasar más tiempo con mi hija, recuperando el tiempo que invertí a favor de mi trabajo. Ahora tengo la oportunidad de pasar más tiempo y de animar a la mujer que elegí para compartir mi vida. Ahora tengo la oportunidad de hacer más deporte y de leer más. Tengo la oportunidad única de tener más tiempo para encontrar la inspiración de mis reflexiones y poder escribir algo hermoso. Tengo la oportunidad de redecorar mi casa, ya sea ésta o preparar la otra (espero que sí). Tengo la oportunidad de hacer tantas cosas que no podía hacer por culpa de mi trabajo...

Así son las cosas. Ocurren en un instante, y nadie se lo espera ni está preparado. Con la actitud de aceptarlo y extraer lo mejor de todo lo ocurrido se consigue abrir la mente para ver las circunstancias con otra perspectiva, y aguidizar el ingenio y el coraje para seguir en el camino que es la vida. No merece la pena malgastar valiosísimos instantes en lamentarse y preguntarse ¿por qué?. Es un desperdicio consumir esos instantes que son nuestra propia vida en lo que es inevitable. Es más útil aceptar la situación y decir, ¿por qué no? ¿Y ahora qué? ¿Cómo continuamos?

Si de los excrementos se obtuvo el abono, y del moho la penicilina, ¿qué no obtendremos de un problema?. No lo quiero ni imaginar.

Aunque mis sueños se desvanezcan en un instante, nunca dejaré de soñar.

Sed felices, aquí y ahora.



Rafael Hernampérez

Devolver bien por mal

Interesante relato de autor desconocido.


Existía un monasterio que estaba ubicado en lo alto de la montaña.

Sus monjes eran pobres, pero conservaban en una vitrina tres manuscritos antiguos, muy piadosos. Vivían de su esforzado trabajo rural y fundamentalmente de las ofrendas que les dejaban los fieles curiosos que se acercaban a conocer los tres rollos, únicos en elmundo. Eran viejos papiros, con una fama universal de ser muy importantes y profundos.

En cierta oportunidad un ladrón robó dos rollos y se fugó por la ladera. Los monjes avisaron con rapidez al abad, quien, con rapidez, cogió el rollo que había quedado y con todas sus fuerzas corrió tras el agresor y lo alcanzó:

- ¿Qué has hecho? Me has dejado con un sólo rollo que no me sirve. Nadie va a venir a leer un mensaje que está incompleto. Tampoco tiene valor lo que me robaste. O me das lo que es del templo o te llevas también este texto. Así tendrás la obra completa.

- Padre, estoy desesperado, necesito urgente hacer dinero con estos escritos santos.

- Bueno, toma el tercer rollo. Si no se va a perder en el mundo algo muy valioso. Véndelo bien y quedaremos en paz.

Los monjes no llegaron a comprender la actitud del abad. Estimaron que estaba loco y que había sido débill y hasta bueno con el ladrón, y que era el monasterio el que había perdido. Pero guardaron silencio, y todos dieron por terminado el episodio.

Cuenta la historia que a la semana, el ladrón regresó. Pidió hablar con el Padre Superior:

- Aquí están los tres rollos, no son míos. Los devuelvo. Te pido en cambio que me permitas ingresar como monje. Mi vida se ha transformado.

Nunca ese hombre, había sentido la grandeza del perdón, la presencia una excelente generosidad y actitud incondicional.

El abad recuperó los tres manuscritos para beneficio del monasterio, ahora mucho más concurrido por la leyenda del robo y de la devolución. Y además consiguió un monje trabajador y de una honestidad a toda prueba.

El agresor espera agresión, no una respuesta creativa, generosa, inesperada, insólita. No sospecha la conmoción del poder incalculable del perdón, de devolver bien por mal y de presentar en ocasiones la otra mejilla.

La frase del día

El más grande descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede cambiar su vida si cambia su actitud. William James

jueves, abril 12, 2007

El perro con campanilla

Sencilla y divertida fábula de Esopo


Había un perro que acostumbraba morder sin razón.

Le puso su amo una campanilla para advertirle a la gente de su presencia cercana. Y el can, sonando la campanilla, se fue a la plaza pública a presumir. Mas una sabia perra, ya avanzada de años le dijo:

- ¿ De qué presumes tanto, amigo ? Sé que no llevas esa campanilla por tus grandes virtudes, sino para anunciar tu maldad oculta.

Moraleja: Los halagos que se hacen a sí mismos los fanfarrones, sólo delatan sus mayores defectos.

La frase del día

No sabes lo que dices - respondió el ángel -. No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: sólo necesitas saber distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.
- ¿Qué es lo pasajero? - preguntó Elías.
- Lo inevitable.
- ¿Y lo definitivo?
- Las lecciones de lo inevitable.

Paulo Coelho. La Quinta Montaña

miércoles, abril 11, 2007

Mi frase

La impaciencia es mala compañera de viaje, y a menudo nos aparta del camino del éxito al poco de haber empezado a caminar por él. Rafael Hernampérez

Hacer la diferencia

Precioso relato anónimo que te hará reflexionar.

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5o. grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.

Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.

En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.

La Profesora de primer grado escribió:

"Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales ... es un placer tenerlo cerca".

Su profesora de segundo grado escribió:

"Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil".

La profesora de tercer grado escribió:

"Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas".

Su profesora de cuarto grado escribió:

"Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase".

Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.

Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:

- Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá.

Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.

La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído:

- Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo:

- Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí.

Mi frase

El futuro es un bromista que a menudo le gusta cambiar tus planes. Rafael Hernampérez

La frase del día

Lo inevitable siempre sucede. Paulo Coelho. La Quinta Montaña

martes, abril 10, 2007

¿Es malo ser demasiado bueno?

Ocurre a veces que cuando uno quiere ser excelente en bondad, termina convertido en un tirano. Ocurre a veces que cuando uno quiere hacer bien, termina haciendo daño. Ocurre a veces que cuando uno pone todo lo mejor de sí termina siendo incomprendido y repudiado porque el resultado no fue el que uno quería.

Hace un tiempo trabajo como gerente en una importante consultora multinacional. Al entrar me encontré a un equipo desmotivado y a punto de romperse debido, sobre todo, a que la empresa no había tenido en cuenta las condiciones de los trabajadores. El principal problema es que llevaban algunos años sin subida salarial, y la desmotivación provenía de la falta de reconocimiento de la empresa.

Un día, dos de mis empleados me abordaron para comentarme su situación, y lanzando amenazas. Estaban desesperados y ya nada más les importaba.

Transmití la situación a la dirección, quien tuvo a bien reunirse con ellos y con el resto, con el fin de escucharles y llegar a algún acuerdo.

Hace unas semanas se produjo la tan esperada subida, Algunos de los empleados seguían descontentos porque la subida era irrisoria y no era lo que esperaban. Alguno, incluso, se cebó en la empresa comentando todo el trabajo y dedicación que había dado y que no había servido para nada. Me agradecieron el gesto, y que se hubiese avanzado aunque sólo fuera un poquito.

Ayer, otro empleado se quejó de que no había tenido ningún tipo de subida. Al rato le sorprendí navegando por páginas web de empleo y, sin ningún tipo de tapujo, me comentó que no siente un reconocimiento por parte de la empresa.

Escribí un correo nuevamente a la dirección, comentando nuevamente la desmotivación general del equipo, indicando el posible riesgo que habría si decidían marcharse y dejar el proyecto en estos momentos tensos. Aconsejé que hubiese una posición receptiva por parte de la empresa y escuchar nuevamente a estos empleados.

Esta mañana he abordado a uno de los directores, comentándole la situación. Me llevé una sorpresa cuando me comentó que algunas de estas personas exigían una subida salarial de hasta casi 12000 euros. Por otro lado, de las subidas prometidas a otros empleados de otros proyectos, éstas se redujeron o se quitaron para incrementar la subida salarial de estas personas, llegando incluso a un 18%. Es decir, que se sacrificó subidas salariales de otros compañeros para satisfacer en lo posible a estas personas.

A esta noticia, añadir que este equipo ha sido el menos productivo de la empresa desde hace mucho tiempo, y que ahora es cuando empezaba a realizar algo de trabajo debido al proyecto que estoy gestionando.

Al final, el director se indignó por el desagradecimiento y el eogísmo de estas personas que, a costa de los demás han conseguido una subida salarial injusta y se siguen quejando. Comentó que ante este tipo de comportamientos habría que actuar firmemente con un despido como ejemplo. Esta acción iba a tomarse inmediatamente, pero sugerí esperar un par de semanas como mínimo. Por un lado, la semana que viene salimos a producción con el cliente, y estas personas son indispensables. Por otro lado, quería enfriar la situación para que la cosa no fuera a más. Al final, se tomará esas dos semanas para actuar.

El mundo se me vino encima. Por un lado, me sentí como un tonto en mitad de esta contienda, sintiéndome engañado o manipulado por personas que iban de víctimas. Por otro lado, me sentía muy mal, ya que debido a que quería ayudar, he terminado por provocar, sin quererlo, una guerra que lo único que va a hacer es empeorar aún más las cosas. Si despiden a una persona, las demás se marcharán inmediatamente, dejando el equipo sin recursos, con una sensación muy amarga en el ambiente, y con una desconfianza entre el resto que haría el aire irrespirable. Casi prefiero que no pase nada y que las personas del equipo se vayan yendo una a una, mes a mes o incluso semana a semana, con un ambiente mucho mejor, y con un margen de reacción aceptable.

Al final has de tener mente de negocio, y olvidarte de las personas, aunque cueste mucho. Ser una chispa inocente que encienda la mecha de una terrible bomba, no es un concepto muy halagüeño de uno mismo.

Ante un problema como éstos uno se siente perdido, ya que lo que uno quería hacer con la mejor intención del mundo, por ayudar a todos, al final termina siendo la peor de las desdichas. Ni pagado, ni agradecido, y además como objetivo de todos los dedos, iras y culpas. Aún no ha ocurrido, pero así será.

Uno vuelve a recordar una amarga lección: el futuro es un bromista que cambia tu visión.


[POR LA TARDE]

Caprichosa es la palabra, y tan sólo una puede provocar la mayor de las tragedias. Pero tener la palabra puede ser una bendición, porque puede aclarar lo que nuestra enturbiada mente puede imaginar.

El director llamó a uno de estos empleados y habló muy molesto con él. El empleado, perplejo, explicó que esa percepción era errónea, ya que tanto él como el resto de sus compañeros, aunque si bien no consiguieron lo que quisieron, estaban más que de acuerdo con la subida.

Tras esta reunión, el empleado fue a hablar conmigo describiéndome la reunión. Mientras oía, absorto, lo ocurrido, me percaté que el motivo de tan ruidosa y calamitosa situación era mi exceso de prevención y de celo, por no querer revelar nombres. La información era incompleta, y al ser incompleta, el director supuso que todo iba relacionado con estos empleados que en su día se quejaron, cuando en realidad el asunto espinoso (queja enfurecida y visita de páginas web de empleo) era por otro empleado que no pertenecía a este grupo.

Fui a hablar con el director, explicándole el malentendido, y, para desgracia mía, tener que revelar nombres y hechos concretos para que quedase todo aclarado. Al final lo comprendió todo y se calmó, criticándome por no haber sido concreto y dar los detalles para evitar el malentendido.

Acto seguido fui a hablar con este empleado, explicándole lo mismo.

La moraleja de esta historia es la siguiente: una palabra no dicha, o no dicha con claridad, puede llevar a suposiciones erróneas y equivocadas.


Rafael Hernampérez

La frase del día

No hay árbol que el viento no haya sacudido. Refrán hindú

El lobo flautista y el cabrito

Otra fábula de Esopo que nos habla sobre cómo acometer el futuro en la vida.


Un cabrito se resagó en el rebaño y fue alcanzado por un lobo que lo perseguía. Se volvió hacia éste y le dijo:

- Ya sé, señor lobo, que estoy condenado a ser tu almuerzo. Pero para no morir sin honor, toca la flauta y yo bailaré por última vez.

Y así lo hicieron, pero los perros, que no estaban lejos, oyeron el ruido y salieron a perseguir al lobo. Viendo la mala pasada, se dijo el lobo:

- Con sobrada razón me ha sucedido esto, porque siendo yo cazador, no debí meterme a flautista.

Moraleja: Cuando vayas a efectuar una nueva actividad, antes ten en cuenta tus capacidades y las circunstancias, para valorar si podrías salir adelante.

La frase del día

¡Muéstrame un ser humano que nunca haya sufrido adversidades, y yo te mostraré al ser más desdichado de la Tierra!. Og Mandino

lunes, abril 09, 2007

Mi frase

El dinero puede alegrar y servir a tus caprichos hoy, pero se evapora. Sin embargo, una simple frase puede superar los siglos y ser más util que todas las riquezas del mundo. Rafael Hernampérez

Libros para encontrar la felicidad

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- El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz en tu corazón:
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF1.doc
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- El Rincón de la Felicidad 2: una nueva oportunidad:
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- Neraclem:
http://galeon.com/rinconfelicidad/Neraclem.doc
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La frase del día

La vida de todo el mundo es un cuento de hadas escrito por los dedos de Dios. Hans Christian Andersen

sábado, abril 07, 2007

Mi frase

Nunca compitas contra el viento. Rafael Hernampérez

El cántaro

Hermoso relato de autor desconocido, que nos recuerda que hay que dar su tiempo a las cosas.

Cierta vez un hombre envió a su joven hijo a llenar un cántaro al río, urgiéndole presteza. El hijo acató la orden solícito y fue hasta el río. El padre, que le observaba a distancia, vio cómo su hijo ponía el cántaro bajo una cascada, pero la fuerza del agua y la ingente cantidad de ésta fueron tales que el líquido no logró entrar en el cántaro, pues su cuello era muy estrecho.

El hijo regresó con el cántaro, mostrándole a su padre cómo el cuello se había roto por el fuerte y constante golpear del agua. Además, este hecho provocó que el agua llegara turbia y sucia.

El padre preguntó a su hijo:

- ¿Acaso no veías que el agua de la cascada era demasiada para el delgado cuello del cántaro? ¿Por qué no sumergiste simplemente el cántaro en el río?

El hijo constestó:

- Sí, padre, pero es que quería llenarlo lo más rápido posible.


Nuestras vidas son como ese cántaro: muchas veces tratamos de llenarlo lo antes posible, en este mundo tan veloz y rápido, que siempre nos supera. Intentar hacer ésto nos hace daño, por eso logramos las cosas a medias y el agua que conseguimos no es pura ni cristalina, sino turbia. Queremos tener todo "ya", y en el proceso muchas veces nos lastimamos por no sumergirnos poco a poco en la corriente calmada del río.

La frase del día

La esperanza es el sueño del hombre despierto. Aristóteles

viernes, abril 06, 2007

Mi frase

No hay mayor recompensa que el elogio sincero. Rafael Hernampérez

Mi frase

Los hombres somos mortales, pero nuestras obras nos inmortalizan. Las obras inmortalizan a los hombres. Rafael Hernampérez

El lobo y el perro

Sencilla fábula de Esopo, donde pone en la balanza dos vicisitudes.


Se encontró un lobo con un corpulento perro sujeto por un collar, y le preguntó:

- ¿Quién te ha encadenado y quién te ha alimentado de esa forma?

- Mi amo, el cazador - respondió el perro.

- ¡Que los dioses nos libren a los lobos de semejante destino! Prefiero morir de hambre a tener que cargar tan pesado collar.

Moraleja: Vale más el duro trabajo en libertad, que el placer en esclavitud.

La frase del día

El futuro es algo que cada cual alcanza a un ritmo de sesenta minutos por hora, haga lo que haga y sea quien sea. Clive Staples Lewis

miércoles, abril 04, 2007

Los dos amigos

Precioso relato árabe, con un final increíble.

Cierta vez dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje los dos amigos discutieron, siendo uno de ellos abofeteado y lastimado. Éste, apesadumbrado, escribió lo siguiente en la arena con el dedo:

"HOY, MI MEJOR AMIGO ME PEGO UNA BOFETADA EN EL ROSTRO".

Los dos amigos continuaron el viaje, hasta que llegaron a un oasis. En el vergel fueron a bañarse.

El amigo que había perdido la disputa comenzó a ahogarse, pero su amigo, viéndole cerca de la muerte, se lanzó sin dudarlo al agua y le salvó. Al recuperarse tomó un cuchillo y escribió lo siguiente en una piedra:

"HOY, MI MEJOR AMIGO ME SALVO LA VIDA".

El otro amigo, desconcertado, preguntó:

- ¿Por qué después de que te humillé y te lastimé escribiste en la arena, y ahora escribes en una piedra?

Con una amplia sonrisa, su amigo le respondió:

- Cuando un gran amigo nos ofende debemos escribir en la arena, donde el viento del olvido y del perdón se encargaran de borrarlo y hacerlo desaparecer. Pero cuando ocurra algo grande y magnífico debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ni el viento ni el agua podrán hacerlo desaparecer.

La frase del día

El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen. Anatole France

martes, abril 03, 2007

El lobo orgulloso de su sombra y el león

Certera fábula de Esopo, ante un defecto muy común en la naturaleza humana.

Vagaba cierto día un lobo por lugares solitarios, a la hora en que el sol se ponía en el horizonte. Y viendo su sombra bellamente alargada exclamó:

- ¿Cómo me va a asustar el león con semejante talla que tengo? ¡Con treinta metros de largo, bien fácil me será convertirme en rey de los animales!

Y mientras soñaba con su orgullo, un poderoso león le cayó encima y empezó a devorarlo. Entonces el lobo, cambiando de opinión se dijo:

- La presunción es causa de mi desgracia.

Moraleja: Nunca valores tus virtudes por la apariencia con que las ven tus ojos, pues fácilmente te engañarás.

Mi frase

Perecerá el cuerpo, pero jamás la palabra. Rafael Hernampérez

Mi frase

Existe una gran dosis de éxito y de felicidad en acabar lo que se ha empezado. Rafael Hernampérez

La frase del día

El porvenir es un lugar cómodo para colocar los sueños. Anatole France

lunes, abril 02, 2007

Libros para encontrar la felicidad

Llévate todos los contenidos de este espacio en mis libros, que podrás descargarte gratuitamente.

- El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz en tu corazón:
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF1.doc
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF1.pdf

- El Rincón de la Felicidad 2: una nueva oportunidad:
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF2.doc
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF2.pdf

- El Rincón de la Felicidad 3: volver a nacer:
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF3.doc
http://galeon.com/rinconfelicidad/ERDLF3.pdf

- Neraclem:
http://galeon.com/rinconfelicidad/Neraclem.doc
http://galeon.com/rinconfelicidad/Neraclem.pdf



La frase del día

No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto. Albert Einstein

La pipa de tabaco

Interesante relato indio.

Cierta vez un miembro de una tribu se presento furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a vengarse de un enemigo que lo había ofendido gravemente, y por ello estaba decidido a ir inmediatamente y matarlo sin piedad. El jefe lo escuchó atentamente. Después de la exposición le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero que antes debía llenar su pipa de tabaco y fumar ésta con calma al pie del Árbol Sagrado. El hombre llenó su pipa y se sentó bajo la copa del gran árbol a furmar, tal y como le había ordenado.

Después de un rato acabó su pipa, sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era exagerado matar a su enemigo, pero que a cambio le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa. El anciano lo escuchó nuevamente y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla nuevamente al pie del Árbol Sagrado.

Después de otro rato de meditación ante la agradable, aromática y humeante pipa, regresó nuevamente ante el jefe de la tribu, y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza delante de todos. Nuevamente, el jefe de la tribu escuchó pacientemente y volvió a ordenarle que repitiera su meditación. El hombre medio molesto, pero ya mucho más sereno, se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su humor.

Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo:

- Pensándolo mejor creo que la cosa no era para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho.

El jefe le regaló dos medidas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole:

- Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo; era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tu mismo.

domingo, abril 01, 2007

Dios mío

Una plegaria de autor desconocido, que me ha gustado mucho por su profundidad y sentimiento.

Dios mío...

Ayúdame a decir la palabra de la verdad en la cara de los fuertes,
y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles.

Si me das dinero, no tomes mi felicidad,
y si me das fuerzas, no me quites mi raciocinio.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no quites mi dignidad.

Ayúdame a conocer la otra cara de la imagen,
y no me dejes acusar a mis adversarios,
tachándoles de traidores porque no comparten mi criterio.

Enséñame a amar a los demás como me amo a mi mismo,
y a juzgarme como lo hago con los demás.

No me dejes embriagar con el éxito cuando lo logre,
ni desesperarme si fracaso.
Más bien, hazme siempre recordar que el fracaso
es la prueba que antecede al éxito.

Enséñame que la tolerancia es el más alto grado de la fuerza
y que el deseo de venganza
es la primera manifestación de la debilidad.

Si me despojas del dinero, déjame esperanza,
y si me despojas del éxito,
déjame la fuerza de voluntad para poder vencer el fracaso.

Si me despojas del don de la salud
déjame la gracia de la fe.

Si hago daño a la gente,
dáme la fuerza de la disculpa,
y si la gente me hace daño,
dáme la fuerza del perdón y la clemencia.

La frase del día

Ves cosas y dices: "¿por qué?". Pero yo sueño con cosas que nunca fueron y digo: "¿por qué no?". George Bernard Shaw

sábado, marzo 31, 2007

¿Cómo empezar cada día?

Todos los días habría que empezarlos así (si no tienes instalado la última versión de Flash Player, hac clic para instalártelo y poder ver el vídeo):

Mi frase

Quisiera ser como La Muerte, quien con infinita paciencia sabe aguardar hasta culminar su trabajo. Rafael Hernampérez

La frase del día

Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien. Víctor Hugo

Los lobos reconciliándose con los perros

Instructiva fábula de Esopo, cuya moraleja olvidamos más a menudo de lo que pensamos.

LLamaron los lobos a los perros y les dijeron:

- Oigan, siendo ustedes y nosotros tan semejantes, ¿ por qué no nos entendemos como hermanos, en vez de pelearnos ? Lo único que tenemos diferente es cómo vivimos. Nosotros somos libres; en cambio ustedes sumisos y sometidos en todo a los hombres: aguantan sus golpes, soportan los collares y les guardan los rebaños. Cuando sus amos comen, a ustedes sólo les dejan los huesos. Les proponemos lo siguiente: dennos los rebaños y los pondremos en común para hartarnos.

Creyeron los perros las palabras de los lobos traicionando a sus amos, y los lobos, ingresando en los corrales, lo primero que hicieron fue matar a los perros.

Moraleja: Nunca des la espalda o traiciones a quien verdaderamente te brinda ayuda y confía en tí.

viernes, marzo 30, 2007

El mejor cocinero del 2007

Ayer se celebró la semifinal del segundo certamen de "Cocinero del año" de la Comunidad de Madrid. Mi hermano Carlos fue seleccionado entre los 10 mejores cocineros de nuestra provincia e invitado a participar en tan honorable evento. Y ganó el premio al mejor pincho o tapa.

Ni qué decir tiene las emociones de ayer y del orgullo de tener en la familia a uno de los mejores cheffs de Madrid.

Noticia completa: http://cuevasdelduque.spaces.live.com/blog/cns!5F2D96F1FE83A966!158.entry


Vídeos:





jueves, marzo 29, 2007

Mi frase

¿Quieres ser feliz cada día de tu vida?. Nace en lugar de despertar y, como un niño, descubre las cosas nuevas que aparecen a tu paso, sin ataduras, sin responsabilidades, sin desconfianzas, sin malicia. Rafael Hernampérez

La frase del día

Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños. Khalil Gibran

El león, Prometeo y el elefante

Sabia fábula de Esopo que nos enseña el error de valoración que hacemos de nosotros mismos.


No dejaba un león de quejarse ante Prometeo.

- Tu me hiciste bien fuerte y hermoso, dotado de mandíbulas con buenos colmillos y poderosas garras en las patas, y soy el más dominante de los animales. Sin embargo le tengo un gran temor al gallo.
- ¿ Por qué me acusas tan a la ligera ? ¿ No estás satisfecho con todas las ventajas físicas que te he dado ? Lo que flaquea es tu espíritu - replicó Prometeo.

Siguió el león deplorando su situación, juzgándose de pusilánime. Decidió entonces poner fin a su vida.

Se encontraba en esta situación cuando llegó el elefante, se saludaron y comenzaron a charlar. Observó el león que el elefante movía constantemente sus orejas, por lo que le preguntó la causa.

- ¿ Ves ese minúsculo insecto que zumba a mi alrededor ? -respondió el elefante -, pues si logra ingresar dentro de mi oído, estoy perdido.
Entonces se dijo el león:

"¿No sería insensato dejarme morir, siendo yo mucho más fuerte y poderoso que el elefante, así como mucho más fuerte y poderoso es el gallo con el mosquito?"

Moraleja: Muchas veces, muy pequeñas molestias nos hacen olvidar las grandezas que poseemos.

miércoles, marzo 28, 2007

Mi frase

La felicidad está en todo, aunque tenga un aspecto desagradable. Ver y sentir la felicidad es una cualidad que sólo está reservada a aquellos que están preparados para aceptarla. Rafael Hernampérez

Las cosas no siempre son lo que parecen

Precioso relato de autor desconocido.


Dos ángeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En lugar de ello, le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el ángel más anciano vió un hueco en la pared y lo reparó.

- ¿Por qué? - preguntó el ángel joven.
- Las cosas no siempre son lo que parecen - respondió el anciano ángel.

La siguiente noche, los dos ángeles fueron a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los ángeles encontraron bañados en lágrimas a sus anfitriones. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única fuente de ingresos, yacía muerta en el campo. El ángel más joven estaba furioso y preguntó acusadoramente al ángel más viejo:

- ¿Cómo pudiste permitir que ésto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

- Las Cosas no siempre son lo que parecen. - le replicó el Angel más viejo - Cuando estábamos en el sótano de aquella mansión, noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría.
"Anoche, mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le dí a la vaca en su lugar. Las cosas no siempre son lo que parecen.

Algunas veces, éso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tienes fé, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber ésto hasta un poco más tarde

Las cosas no siempre son lo que parecen

Precioso relato de autor desconocido.


Dos ángeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En lugar de ello, le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el ángel más anciano vió un hueco en la pared y lo reparó.

- ¿Por qué? - preguntó el ángel joven.
- Las cosas no siempre son lo que parecen - respondió el anciano ángel.

La siguiente noche, los dos ángeles fueron a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los ángeles encontraron bañados en lágrimas a sus anfitriones. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única fuente de ingresos, yacía muerta en el campo. El ángel más joven estaba furioso y preguntó acusadoramente al ángel más viejo:

- ¿Cómo pudiste permitir que ésto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

- Las Cosas no siempre son lo que parecen. - le replicó el Angel más viejo - Cuando estábamos en el sótano de aquella mansión, noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría.
"Anoche, mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le dí a la vaca en su lugar. Las cosas no siempre son lo que parecen.

Algunas veces, éso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tienes fé, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber ésto hasta un poco más tarde

La frase del día

Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida. Woody Allen

Mi frase

La felicidad nos fue dada al nacer, la perdemos en la pubertad y raras veces la encontramos en la vejez. Rafael Hernampérez

martes, marzo 27, 2007

La frase del día

El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. Jesucristo. Mateo 13:31,32

lunes, marzo 26, 2007

Mi frase

La primavera de tu espíritu será eterna si la riegas con amor a través de la constancia. Rafael Hernampérez

La frase del día

Sólo quien es feliz puede repartir felicidad. Paulo Coelho. A orillas del río Piedra me senté y lloré

El león y el ratón

Bonito cuento de Esopo.

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reir y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oir los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.

- Días atrás - le dijo -, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por tí en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Moraleja: Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

La frase del día

El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños. Eleanor Roosevelt

domingo, marzo 25, 2007

El resurgir de "Las Cuevas del Duque"

Tras un tiempo de inactividad, la página oficial del Restaurante "Las Cuevas del Duque", de la cual mi hermano es regente junto con su socio, ya está otra vez operativa.

Página oficial: http://cuevasdelduque.galeon.com
Blog: http://cuevasdelduque.spaces.live.com

Buen provecho.

Mañana de museo

Primaveral mañana de domingo, cálida y agradable, tras una reciente ola de frío. Pájaros trinando alegres, flores mostrando su belleza y exhalando su perfumado y embriagador olor. Un día estupendo para vivir una entrañable mañana cultural con mi buen amigo Alfredo, mi compañera sentimental y esposa, y mi hija Nerea.

Aprovechando la vena pintora que Nerea tiene, hemos decidido ir a ver el Museo del Prado, largo tiempo olvidado y apartado de mis propósitos de ocio. Un lugar que volveré a visitar, este año si cabe, para volver a disfrutar de su encanto y de su arte.

Las grandes e iluminadas salas exhiben grandes y magníficos cuadros que cobran vida ante la atónita mirada de los visitantes. Nerea, con tan sólo cinco años, estaba entusiasmada por tan magníficas obras, aunque su afán era ver la mayor cantidad de ellas en el menor tiempo posible, descubrir más y más imágenes congeladas en un trozo de lienzo.

Yo estaba maravillado e hipnotizado ante unos cuadros pintados hace siglos por hombres que no conocían la tecnología, y que se construían sus propios lienzos, sus propios pinceles y sus propios óleos, tomando modelos vivos que no paraban de moverse. Mi alucinación se desbordaba al ver cuadros llenos de movimientos imposibles capturados caprichosamente por la mente de un artista que no imaginaba que siglos después aparecerían las cámaras de fotos, los vídeos o los ordenadores con software de modelado 3D.

Durante un buen rato mi imaginación voló, se evadió de la realidad, mezclándose con el escenario de cada uno de los cuadros, oliendo cada personaje pintado, oyendo los murmullos secretos que los protagonistas de óleo se decían, compartiendo espacio y tiempo con los hombres, mujeres, animales, plantas y objetos que representaban simples manchas de pintura. Volaba a través de los fondos e infinitos paisajes, me escondía entre las sombras y me descubría ante las claridades de las zonas más expuestas, me difuminaba entre fondos borrosos o contrastaba ante los primeros planos más nítidos y brillantes. A veces era un soldado, otras un rey, otras un niño, un ángel o un invisible espectador al que nadie miraba.

Tarde en salir de mi estupefacción, recordando con fascinación "Las hilanderas", "Las Meninas", "Los borrachos", "La decapitación de San Juan Bautista", "La Maja vestida", "La Maja desnuda", anunciaciones, visitaciones de los reyes magos, últimas cenas, crucificaciones, ascensiones, retratos de reyes, reinas, príncipes y princesas, escenas mitológicas, y un sin fin de escenarios imaginable.

Me fascinaron cuadros pocos conocidos por autores pocos conocidos, tales como los de Rafael Sanzio, Poussin, Van der Weyden, e incluso obras muy poco conocidas de autores prestigiosos, como unos retratos que hizo Goya en pequeñas obleas de cobre o latón, o cuadros hiperrealistas de Velázquez, o algunos cuadros de pinceladas rápidas y bruscas de El Greco, o la genialidad de la época oscura de Goya.

Aquella mañana devoramos las obras de Velázquez, Alberto Durero, Rembrant, El Bosco, El Greco, Goya, Tintoretto, Poussin, Tiziano, Caravaggio, Rubens, Murillo, Ribera y de Van der Weyden.

Tras aquella visita al museo me quedé reflexionando y cavilando. ¿Cómo puede la capacidad de un hombre crear vida en un simple lienzo blanco manchado de pinturas?. ¿Cómo puede un hombre imaginar escenas, paisajes, luces, formas, movimientos, volúmenes, transparencias, texturas, brillos, expresiones y realismo con unas manos y unos pinceles? ¿De dónde nace la inspiración, el talento, la habilidad o la genialidad de la composición y de los mensajes ocultos en los detalles de esas simples manchas?. ¿Cómo pudo Goya plasmar tanto dolor y tanta expresión en sus cuadros más "vastos", con pocas pinceladas, con tan sólo el color marrón, el gris o el negro?.

Los hombres somos mortales, pero nuestras obras nos inmortalizan. Las obras inmortalizan a los hombres.


Rafael Hernampérez

El león y el jabalí

Sabia fábula de Esopo que nos enseña una gran verdad. Uno podría verlo en el panorama político actual.


Durante el verano, cuando con el calor aumenta la sed, acudieron a beber a una misma fuente un león y un jabalí.

Discutieron sobre quien debería sería el primero en beber, y de la discusión pasaron a una feroz lucha a muerte.

Pero, en un momento de descanso, vieron una nube de aves rapaces en espera de algún vencido para devorarlo.

Entonces, recapacitando, se dijeron:

- ¡ Más vale que seamos amigos y no pasto de los buitres y cuervos !

Moraleja: Las luchas inútiles sólo sirven para enriquecer y alimentar a sus espectadores.

La frase del día

Si quieres miel no des puntapiés a la colmena. Proverbio americano

sábado, marzo 24, 2007

El león y la liebre

Preciosa fábula de Esopo, que ilustra un error típico de los humanos.


Sorprendió un león a una liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir al ciervo.

Despertó la liebre ante los ruidos de la persecución, y no esperando más, emprendió su huída.

Mientras tanto el león, que no pudo dar alcance al ciervo, ya cansado, regresó a tomar la liebre y se encontró con que también había buscado su camino a salvo.

Entonces se dijo el león:

-- Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis manos, la dejé para ir tras la esperanza de obtener una mayor.

Moraleja: Si tienes en tus manos un pequeño beneficio, cuando busques uno mayor, no abandones el pequeño que ya tienes, hasta tanto no tengas realmente en tus manos el mayor.

La frase del día

Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado. Friedrich Nietzsche

viernes, marzo 23, 2007

El reconocimiento

Llevo casi tres meses trabajando para una consultora multinacional de tecnologías de la información. En mi rol de gerente he tenido que tomar las riendas de un complicadísimo proyecto de grandísima envergadura, donde he de pensar por y para cuarenta personas. Indirectamente, hay más personas involucradas, que dependen de algunos de los responsables a quien dirijo.

Durante estos tres meses me he enfrentado a multitud de problemas: una caótica situación de no tener visibilidad de alcance, unos equipos totalmente desmotivados, la inseguridad de no saber qué hacer ni a dónde ir, enfrentamientos que llegaban a lo personal, auditorías de calidad y de procesos, etc.

La primera labor que realicé fue la de meterme en la piel de todos los equipos, saber dónde me metía y en qué estado. Durante dos semanas estuve celebrando reuniones continuas para extraer toda la información posible. A partir de los datos extraídos comencé a elaborar estrategias y planes para empezar crear orden en medio de aquel caos, a cerrar alcances y a empezar a definir fases y versiones, cortando en ocasiones a un cliente caprichoso que lo quería todo y para ya.

Una vez elaborado el plan, empecé a aplicarlo y a crear nuevos equipos, y a empezar a mejorar las comunicaciones y los procesos de trabajo. Es obvio que hay tropezones al cambiar los hábitos, pero al poco tiempo empezó a mejorar todo.

Más adelante tuve que sufrir dos auditorías: una de gestión de proyectos y otra de CMMI (modelo de madurez), que detectan agujeros en los procesos del proyecto y que pretenden mejorar la calidad. Aquellas auditorías extrajeron la falta de previsión inicial durante la elaboración de la oferta y durante la planificación del proyecto (fases en las que no estuve), y que han desencadenado en los problemas actuales.

A partir de estas deficiencias he comenzado a trabajar en corregir los defectos y en implantar nuevas prácticas de trabajo para asegurar la calidad del trabajo y que todos los equipos trabajen de la misma manera, con una visibilidad clara y fluída.

Hoy estoy orgulloso de todos estos cambios y de lo que ha mejorado el proyecto, a pesar de que aún estamos bastante lejos de lo ideal, situación que pretendo ir consiguiendo poco a poco, mejorando día a día.

A pesar de todo lo anterior, lo más importante está en las personas que trabajan, y es aquí donde realmente se cuece el éxito del proyecto. Un equipo desmotivado llevará, inevitablemente, al fracaso del proyecto. El trabajador "quemao" te dejará en la estacada en cualquier momento, y trabajará a un nivel de productividad y de calidad muy inferior.

Creo, sinceramente, que el factor principal del proyecto está en las personas, de forma individual, y la función del líder es saber sacar lo mejor de ellos de forma natural, sin imposiciones.

Muchos creen que un líder debe ser tiránico y estar controlándolo todo, exigiendo productividad y calentar con el aliento la oreja de sus subordinados. En realidad, el líder debe servir a sus subordinados, en escuchar sus op¡niones, en abrirles la puerta para que ellos puedan informar mejor que nadie qué va mal, por qué y cómo creen que se puede mejorar. Un líder debe abonar el campo para que las semillas de sus empleados puedan germinar y crecer, darles agua, abono, calor y amor. Un líder ha de servir, ha de facilitar el trabajo a los empleados para que puedan crecer profesionalmente, de crear un entorno de trabajo apto para ese crecimiento. Un líder sabe que cuanto más se da, mas obtiene.

En medio de estos tres meses de arduo y difícil trabajo, con tanta presión y tanto estrés, se demuestra qué empleados, a pesar de las dificultades y de tener todo en contra, han hecho un sobreesfuerzo para tratar de conducir el proyecto por el camino del éxito. Esas personas que han contribuido con su proactividad, su dedicación, su entrega, su ayuda desinteresada al resto de compañeros, de trabajar por iniciativa propia más horas, destacan sobre el resto no sólo como profesionales, si no también como personas.

Hoy he tenido el orgullo de reconocer el mérito de estas personas ante mis directores, escribiendo una carta personalizada por cada uno de ellos (total siete), ensalzando las cualidades y aspectos de cada una de ellas, y reconociendo sus aptitudes y actitudes.

No sé si conseguiré algo, pero mi agradecimiento es lo menos que podía hacer por ellos, y reconocer su trabajo es lo primero de todo.

Mi frase

Será imposible hasta que yo lo haga posible. Rafael Hernampérez

La frase del día

Una persona débil es aquella que permite que sus emociones controlen sus acciones. Una persona fuerte es aquella que permite que sus acciones controlen sus emociones. Og Mandino

miércoles, marzo 21, 2007

El mejor cocinero

Me llena de orgullo y de satisfacción comunicaros que mi hermano Carlos, regente del Restaurante Las Cuevas del Duque de Madrid, ha sido seleccionado entre los diez mejores cocineros de Madrid. Y aún puede ser el mejor cocinero el próximo día 29 de Marzo, donde se celebra la final de tan aclamado y apetitoso premio.

Gane o no gane, para mí es un placer inmenso e infinito degustar de su cocina.

La frase del día

Tus actos siempre hablarán más alto e infinitamente más claro que tus palabras. James C. Hunter. La paradoja

martes, marzo 20, 2007

Mi frase

La vida pone a tu disposición los ingredientes y las condiciones para que, con tu actitud y tu habilidad, puedas crear la más sabrosa o la más repugnante de las viandas. Puedes crear un ingenioso y delicioso manjar a partir de los peores ingredientes y de las peores herramientas, o un calamitoso bodrio a partir de los mejores ingredientes y de la mejor cocina. Rafael Hernampérez

La frase del día

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temorosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Victor Hugo

lunes, marzo 19, 2007

Mi frase

La primera persona a quien podrás mentir o engañar es a ti mismo. El engaño empieza siempre por uno mismo. Rafael Hernampérez

Mi frase

Quien se esconde detrás de una mentira terminará siendo descubierto por una evidencia. Rafael Hernampérez

La frase del día

Lo que creamos o lo que pensemos, al final no tiene mayor importancia. Lo único que realmente importa es lo que hacemos. John Ruskin

domingo, marzo 18, 2007

La frase del día

Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos. François de la Rochefoucauld

miércoles, marzo 14, 2007

Libro "El Rincón de la Felicidad 3"

¡¡¡ YA HA SIDO LIBERADO MI ULTIMO LIBRO: EL RINCON DE LA FELICIDAD 3: VOLVER A NACER !!!

Este libro recopila casi seis meses de relatos, frases y reflexiones publicadas en el blog "El Rincón de la Felicidad", que te harán pensar acerca de la vida y de todos aquellos factores que día a día determinan nuestra felicidad.

El libro está bajo licencia CopyLeft, por lo que puedes descargarlo, copiarlo, imprimirlo y leerlo libremente, e incluso utilizar libremente fragmentos del mismo bajo las condiciones del CopyLeft.

Puedes descargarte el libro desde el módulo de "Lista Personalizada" en el blog "El Rincón de la Felicidad": http://rafinguer.spaces.live.com).

El archivo es un formato comprimido (formato ZIP), el cual podrás extraer directa y rápidamente si utilizas Windows XP o superior, o versiones actuales de Linux (desde Konqueror o Nautilus). Si utilizas Windows 95, 98, Me, etc., necesitarás un programa compresor/descompresor que reconozca el formato ZIP. Te recomiendo el programa WinAce (http://www.winace.ms/es/) ó 7Zip (http://www.7-zip.org/es/) para entornos Windows, o bien UnZip (http://www.info-zip.org/pub/infozip/UnZip.html) para entorno Linux, Unix, BSD, etc.

En el interior del archivo encontrarás el libro en dos formatos: doc y pdf.

El formato doc es generado por el programa MS Word (MS Office). Si no dispones de MS Office, puedes utilizar OpenOffice, la solución de ofimática libre y gratuita de usar e instalar. Puedes descargártela desde http://www.openoffice.org/

El formato pdf es generado por el programa Adobe Reader, el cual puedes descargar gratuitamente desde http://www.adobe.com/es/products/acrobat/readstep2.html


OTROS LIBROS PARA ENCONTRAR LA FELICIDAD

Puedes descargarte mis anteriores libros gratuitamente, desde la página oficial de "El Rincón de la Felicidad" (http://rafinguer.spaces.live.com/).

- El Rincón de la Felicidad: un remanso de paz en tu corazón
- El Rincón de la Felicidad 2: una nueva oportunidad
- Neraclem

La frase del día

Uno se busca en la felicidad y se encuentra en el sufrimiento. Henri Bataille

lunes, marzo 12, 2007

domingo, marzo 11, 2007

Novedades en el Rincón de la Felicidad

Estoy preparando mi último libro: El Rincón de la Felicidad 3: volver a nacer.

Dentro de muy pocos días lo publicaré como los libros anteriores: bajo licencia CopyLeft, y podrás descargártelo, copiártelo, imprimírtelo, leértelo y compartirlo de forma totalmente libre y sin que te cueste un euro.

Por otro lado, comentaros que ya he superado las 600 entradas en el blog, en apenas un año. Este ritmo bajará, ya que las fuentes de las que he bebido se han agotado, y que cuesta encontrar nuevas historias para deleitaros.

De momento seguiré publicando frases y algún que otro relato mío (cuando el tiempo me lo permita). Esporádicamente, aparecerá algún relato nuevo que habré conseguido encontrar y que está libre de derechos de autor (para poderlo publicar en el blog y en mis libros).

Quiero pediros públicamente disculpas por no poder visitar vuestros blogs tan a menudo como lo hacéis vosotros con el mío. Dedico unas 16 horas diarias a mi trabajo, y apenas encuentro unos pocos minutos para publicar algo. Algunos fines de semana también trabajo, por lo que mi tiempo es muy escaso. Esporádicamente iré visitándoos, para que veáis que no me olvido de vosotros.

Intentaré corresponderos también publicando en mi blog las direcciones de vuestros blogs, tal y como habéis hecho algunos de vosotros con mi dirección. Muchas gracias.

Sed felices, aquí y ahora.




Rafael Hernampérez

La frase del día

No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad. Thomas Jefferson

sábado, marzo 10, 2007

Las excusas

Interesante relato de autor anónimo, con una moraleja singular.


Se dice que muchos años atrás el Virrey de Nápoles hizo una visita a Barcelona, España. En el puerto había un barco de remos, una galera, con prisioneros condenados a remar, castigo usual para la época. El Virrey se acercó a los prisioneros y les preguntó que había pasado, que los había llevado a estar ahora en esta situación. Así escuchó de primera voz terribles historias.

El primer hombre dijo que estaba allí porque un juez aceptó un soborno de sus enemigos y lo condenó injustamente. El segundo dijo que sus enemigos habían pagado a falsos testigos para que lo acusaran. El tercero dijo que había sido traicionado por su mejor amigo, quien escapó de la justicia dejándolo. Y así por el estilo.

Finalmente el Virrey dio con un hombre que le dijo: “mi Señor, yo estoy aquí porque lo merezco. Necesitaba dinero y le robé a una persona. Estoy aquí porque merezco estarlo.”

El Virrey quedó absolutamente anonadado y volviendo sobre el capitán del navío de esclavos dijo: “aquí tenemos a todos estos hombres que son inocentes, están aquí por injustas causas, y aquí este hombre malvado en medio de todos ellos. Que lo liberen inmediatamente, temo que pueda infectar a los demás”.

De esta manera el hombre que se había confesado culpable fue liberado y perdonado, mientras aquellos que continuaban excusándose a si mismos volvieron a los remos.

Esta es una historia verdadera, y la moraleja es bastante obvia. Hablamos de las excusas y su poder. De cómo nos encadenan y mantienen sujetos en un determinado orden de cosas.

La frase del día

Si has construído un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí dónde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él. George Bernard Shaw

El corredor

Hoy sábado me he levantado a las siete de la mañana con el firme propósito de hacer un poco de deporte, tras tres semanas de contratiempos que me han impedido hacerlo de forma regular: lluvia, frío y una lesión dolorosa en las costillas.

Ha sido duro levantarse, vestirse el chándal y calzarse las deportivas. Toda la semana levantándome a las cinco y media y trabajando casi dieciséis horas diarias pasan factura a este limitado cuerpo, que necesita un buen descanso. Pero, pensándolo bien, mi cuerpo también necesita ejercicio.

Tras unos estiramientos, puse el cronómetro en marcha y me dispuse a correr con ritmo suave y sin pausa. El frío mañanero se caló hasta en los huesos. Mis manos se resintieron del frío, mis pulmones acusaron las bocanadas de frío aire que entraron pesadas por la boca. La nariz se llenó de mucosas, y la respiración se tornó difícil. Estaba asfixiándome.

A pesar del dolor y de esa agobiante sensación de asfixia, no detuve mis pasos ni mi ritmo. Esputé y continué hacia adelante.

La ciudad llegó a su fin. La acera acabó, y una carretera seguía hacia adelante, hacia un retirado polideportivo y hacia un gran parque. A mi izquierda, un descampado terminaba en un camino que se abría hacia un olvidado campo, lejos de la ciudad. Hacia ese camino dirigí mis pasos.

Mientras cruzaba el descampado, una china se metió en mi calzado, molestándome de forma insidiosa, causándome incluso dolor. Pero si me detenía ahora perdería el ritmo, y no me apatecía, para nada, volver andando, y menos con aquel feroz frío. Resignándome, omití el caso hacia la china, y seguí corriendo hasta que alcancé el camino. Éste era tortuoso, lleno de piedras y de baches, y, para colmo, rompía la tendencia de marcha llana, e incluso de cuesta abajo, que había disfrutado hasta el momento. Ahora se cernía ante mí un largo camino hacia arriba.

Hinché pecho y continué.

Pronto el camino hizo mella en mi dolorido cuerpo. El ritmo se hizo más lento, más pesado y cansino. La sensación de asfixia, que había sido calmada temporalmente, apareció con más fuerza que antes ante el sobreesfuerzo que aquella maldita inclinación requerida.

Las piedras del camino no acompañaban. Era imposible esquivarlas, y había que pisarlas para poder avanzar. Los baches eran molestos, y se hicieron tan numerosos que ya no se podían esquivar.

Tardé un poco en descubrir que uno debía ser uno con el camino, fundirse con él, no ir contra él. De esta forma, las piedras y mis pies eran uno, y dejaron de molestar. Dejé de evitar los baches, y aproveché sus formas como si fueran parte de mi naturaleza, recorriéndolos como si fueran el camino llano. Enseguida me adapté al camino y pude avanzar sin estos contratiempos.

Pero la elevación del camino parecía no tener fin, y al mirar hacia adelante llegué a desesperarme por no ver más que camino e inclinación. Y la marcha se hizo más pesada y preocupante, llegando a cansarme aún más, a dificultar más aún mi respiración y a sufrir fuertes dolores bajo el diafragma debido a un flato. Lo peor fue al doblar una curva, que me mostraba que el camino se hacía mucho más complicado, con muchas más curvas, con una inclinación mucho más pronunciada y con un piso mucho más tortuoso, lleno de pequeñas cárcavas.

Empecé a desesperarme. ¿Hasta cuándo iba a complicarse más el camino?. ¿Cuándo iba a acabar aquella pesadilla sin fin?. Estaba muy cansado y lo que mis ojos veían no me animaba mucho.

Pero ahora estaba en mitad de la nada, muy lejos de mi casa, con un frío poco amigo de la salud. Debía seguir corriendo o sucumbir a aquel maldito camino.

De repente algo se cruzó en mi camino que me sobresaltó. Era una perdiz, corriendo hacia el verde campo. En la dirección contraria, de donde había salido, se encontraba otra perdiz con sus polluelos, parados, observándome. Reparé en que era ésa la forma de perpetuar la especie: el sacrificio del padre o de la madre por el bien de las crías. Mientras el depredador seguía a este suicida, los pollos tenían una oportunidad de seguir con vida.

Me percaté de que estaba más pendiente de lamentarme por la dificultad del camino que de disfrutar del mismo. Era una mañana de marzo, y el campo estaba verde por las recientes lluvias, lleno de flores y de almendros en flor. La belleza del paisaje se me reveló de repente, aunque había estado allí siempre, sin haberme dado cuenta. Y mientras disfrutaba del viaje, el camino se hizo más placentero a pesar de ser más complicado y tortuoso. Disfruté de aquella carrera y de aquella cuesta, la cual, paso a paso, iba yo devorando, no ella a mí, hasta que conseguí llegar a la cima.

Y obtuve una grata recompensa: un precioso amanecer sobre la ciudad de Móstoles. Ahí estaba yo, en mitad de un campo, lejos del mundanal ruido. Un campo hermoso tocado por la magia de la primavera. Tras este campo se alzaba, como montañas de ladrillo y hormigón, los edificios de la ciudad. Sobre ésta, el sol salía tímidamente, tiñendo de rojo y naranja las pocas nubes que en el cielo levitaban. Una foto inolvidable que representa la paz y la felicidad de un alma luchadora.

Me emborraché de esa imagen mientras seguía corriendo, y me di cuenta de que ya no me asfixiaba, que no tenía frío, que el flato que me torturaba y me hacía daño bajo el diafragma había desaparecido. Ahora corría de forma natural, como si todas aquellas dificultades nunca hubieran existido.

De repente, otro corredor me adelantó. Llevaba un ritmo muy superior al mío. Tenía diez o quince kilos menos que yo, y también diez o quince años más que yo. Y en él vi a alguien que había conseguido vencer las dificultades del camino mil y una veces, y que estaba mucho mejor preparado debido a su experiencia y constancia. Vi en él el modelo de corredor que me gustaría llegar a ser.

Le seguí a distancia, aunque no podía seguir su frenético ritmo.

El camino llegó a una bifurcación. Una de ellas llevaba a otro camino que se alargaba internamente en el campo hacia la ciudad. La otra, en breve, llegaría a la antigua carretera de Extremadura y a los primeros edificios de Móstoles. El otro corredor optó por este camino. Le seguí. A cincuenta metros llegamos a la carretera. El otro corredor la cruzó y eligió otro camino que se alejaba de la ciudad en dirección contraria.

Yo elegí el camino que me acercaba a la ciudad. Ya había corrido bastante y no era necesario dar más de lo que mi cuerpo podía llegar a dar. Ya había roto los primeros límites por hoy, y no quería abusar de esta sensación de poder. Ese poder que da el saber que puedes superar cuanto te propongas.

Seguí corriendo por una acera que rodea un polígono, lleno de cuestas. Pero ahora ya no estaba cansado, ni me asfixiaba y creo que podía haber llegado a correr otra media hora más. Esa sensación de euforia por el éxito levantó mi mermada autoestima, y concluí mi carrera cerca de casa.



La vida es un viaje maravilloso, lleno de aventuras y de dificultades. Tú mente puede hacer de ese viaje una experiencia maravillosa o la peor de tus pesadillas. Puedes optar por sentirte pequeño ante el camino y dejarte vencer por el miedo o por el tedio, o bien andar y coronar la cima, disfrutando del paisaje mientras sorteas las piedras, los baches y las cárcavas.

En ese maravilloso viaje que es la vida puedes elegir qué camino usar y dirigir tus pasos a un destino de tu elección, con la actitud y la determinación suficientes para vencer las dificultades, además de ser uno con el camino, de adaptarte al camino y no al revés. Eres libre de elegir qué camino tus pies poner a andar, de elegir el destino de tu viaje.

Los obstáculos y las dificultades son los mejores maestros que la vida puede ofrecerte. No los evites ni te asuste sufrir por ellos. Sus lecciones, aunque duras, perduran siempre y te ayudarán a sortear las peores vicisitudes que podrás encontrar más adelante.

Al final, el esfuerzo siempre tiene su recompensa. La vida, amigo mío, recompensa siempre a áquel que se ha esforzado, que valorará con gratitud cualquier pequeño premio. Aquel que recibe recompensas sin sufrimiento, no estimará las dádivas y éstas caerán pronto en el olvido.

A veces las circunstancias pueden sobrepasarte e incluso desesperarte, pero ninguna montaña ha sido imbatible, ni ninguna torre ha sido invencible, ni ningún desafío ha sido imposible de realizar cuando la determinación y la constancia de un hombre han sido superiores al propio hombre, ya que la actitud y la firmeza de un hombre pueden llegar a no tener límites.


Dedicado a

* Nerea, una preciosa hija de cinco años, a la que espero este relato ayude cuando el camino se vuelva difícil.
* Esperanza Conesa, una corredora infatigable cuya determinación para vencer a la muerte le ha llevado a disfrutar de un maravilloso camino.
* Esperanza, mi amiga gallega que pinta con genialidad y sentimiento, que ha sabido utilizar las dificultades del camino en su favor.
* Carmen, de Barcelona, con quien disfruto en mi propio camino, gracias a sus comentarios y sus opiniones, que son de gran ayuda y consuelo.


Rafael hernampérez

viernes, marzo 09, 2007